¿Cómo funciona una reunificación de deudas?

Cuando el solicitante ya lo ve como la última solución


Las hipotecas pueden ser de tipos muy diferentes y adaptadas a las necesidades de perfiles variados. Para elegir la mejor, es aconsejable conocer qué estamos buscando qué nos ofrece el mercado Para saber más sobre este préstamo, puedes consultar nuestra Guía de hipotecas gratuita.
A diferencia de los préstamos hipotecarios típicos, la reunificación de deudas no conlleva la compraventa de un inmueble por parte del hipotecado.
De hecho su denominación ya describe cual es la finalidad última que se persigue con su firma, como es la de reunificar las deudas varias y préstamos que un determinado cliente ha adquirido, poniendo en garantía del nuevo préstamo hipotecario una propiedad inmobiliaria, fundamentalmente la vivienda habitual.
No obstante, este tipo de hipotecas de reunificación de deudas se suelen dar cuando el solicitante ya lo ve como la última solución ante la imposibilidad de hacerle frente a los pagos de los préstamos que poseen y que debe devolver mensualmente.
Con un ejemplo se puede ver mejor cual es la finalidad y funcionamiento de este tipo de hipotecas.
Una persona que tiene un préstamo de coche a devolver 250 euros mensuales, devolver el uso de las tarjetas en 180 euros mensuales, además posee una hipoteca mensual de 500 euros. Mensualmente debe de afrontar unos pagos de deuda (devoluciones) por importe de 930 euros.
Suponiendo que tiene una nómina de 1.500 euros, hablamos de que su capacidad de gasto mensual se limita a 570 euros con lo cual una familia tiene muy difícil atender a los pagos mensuales relacionados con el hogar.
Puede hablar con su entidad financiera y renegociar la hipoteca, ya que ahora le quedarían por ejemplo 25 años por pagar. Si suma los nominales de todos sus préstamos y amplia en 5 años la hipoteca, la cuota de la nueva hipoteca que al mes debería de afrontar, se situaría alrededor de los 525 euros con la capacidad da gasto de la familia se situaría en los 975 euros al mes liberando de la presión de los pagos mensuales que hasta ahora afrontaba.
Es una de las situaciones más comunes en este tipo de situaciones donde el titular acaba pagando más años y más intereses, pero como se reparte entre un mayor número de cuotas al fin y al cabo le permite poseer una hipoteca holgada que le permite hacer frente a los pagos mensuales.
Otro ejemplo habitual en la reunificación de deudas con hipoteca sería por ejemplo si el cliente posee un préstamo del coche de 300 euros al mes, una tarjeta de 180 euros al mes y cobraba 1.000 euros netos. Le quedaban 520 euros al mes para vivir, pero por desgracia se queda en el paro y en éste cobra como prestación 650 euros. Casi ni podría afrontar los pagos mensuales. Si el titular tuviese una propiedad a su nombre sin cargas podría solicitar al banco una hipoteca sobre ella, es decir, un préstamo para cancelar las deudas que posee y pasar a pagar por ejemplo a 10 años cuotas mensuales de 150 euros.
Le permitiría con sus 650 euros al mes pagar la cuota y que aun le quedasen 500 euros que, sin ser mucho, es mejor que la situación anterior que poseía.
Vemos lo que comentábamos al inicio en estos dos ejemplos que era el elemento diferenciador de estas hipotecas con respecto a las otras que comercializan las entidades financieras: no se produce en ningún momento la compraventa de una vivienda. En el primer ejemplo vimos que se ampliaba la hipoteca de un piso ya hipotecado y en el segundo, que se hipotecaba un inmueble libre de cargas
pero en ambos casos no se producía de forma paralela ninguna escritura de compraventa de un inmueble.
Otra características de esta hipotecas es que los porcentajes de hipoteca que se conceden rara vez superan el 50% a 70% del valor del inmueble a hipotecar, ya que es una de las formas que las entidades financieras se cubren del riesgo de impago.
Se puede tramitar una reunificación directamente con una entidad financiera o bien contratando los servicios de un intermediario financiero, que nos cobrará unos honorarios por la gestión (de forma directa con factura o indirecta de la comisión de apertura que nos cobrará el banco). No resulta fácil encontrar hoy en día entidades financieras dispuestas a reunificar deudas de otros bancos; de hecho, las que se especializaron en la reunificación ya no operan en España, como eran Ge Money Bank, Celeris, Banco Primus o GMAC, entre otros.
Si nos planteamos acudir a un intermediario hipotecarios es muy importante que nos aseguremos que cumple con la normativa al respecto, fundamentada en la Ley 2/2009 de 31 de marzo, por la que se regula la contratación con los consumidores de préstamos o créditos hipotecarios y de servicios de intermediación para la celebración de contratos de préstamo o crédito.
Resumiendo, aparte de entregarnos una serie de documentación sobre la empresa y nuestros derechos como clientes, el intermediario ha de estar inscrito en el Registro de Intermediarios del Instituto de Consumo.
Nunca tramitar reunificaciones de deudas con empresas que no cumplan la ley, ni con prestamistas privados. Una reunificación de préstamos sólo se ha de acabar firmando con una entidad financiera, aunque la tramite un intermediario.
Noticias relacionadas
Hipotecas sobre bienes urbanos y rústicos
Hipotecas para financiar la compra de suelo