¿Cómo acceder a préstamos sin aval?

Un aval es un refuerzo utilizado para aumentar las garantías de acceso a la financiación

Cuando se quiere pedir un préstamo, lo primero en lo que se piensa es en qué requisitos pedirá la entidad para concederlo. Uno de los refuerzos que se han utilizado para aumentar garantías en la solicitud ha sido el del aval.

El aval se define como aquel contrato por el cual una persona, que se llamará avalista, se compromete al cumplimiento de la obligación de pago, en caso de que el deudor principal, es decir, el avalado, no lo haga. En definitiva, el aval sirve como garantía de pago, ya que asume el pago de la deuda en el momento en el que esa deuda no esté siendo afrontada.

Por lo tanto, contar con un aval y avalista dispuestos a cubrir el pago, aumenta las opciones de acceso a financiación notablemente. Pero ¿y si no se dispone de aval? ¿Qué opciones quedan?

Préstamos sin aval

Es posible que, a la hora de solicitar un préstamo, no se cuente con un aval que pueda respaldar la solicitud. Si bien es verdad que un aval ayuda, no es, por lo general, un requisito obligatorio. Hay entidades y productos que facilitan financiación sin aval.

Entre ellos, nos encontramos a los minipréstamos. Son aquellos cuyo importe no suele ser mayor a 1.000€ y cuyo plazo para su devolución por lo general no supera los 3 meses. Los préstamos al consumo, dependiendo de la cantidad y plazo, también es posible solicitarlos sin un avalista detrás. Los anticipos de nómina, que funcionan como un préstamo a corto plazo y por un importe limitado, tampoco precisan de aval, sino que es la domiciliación de los ingresos (nómina) la propia garantía de pago. Además, tiene ventajas como intereses reducidos.

En cualquier caso, las entidades requerirán que todo aquel que solicite un préstamo sin ir acompañado de aval, sea mayor de edad, que tenga un buen historial crediticio, que no aparezca en listados de morosidad y que sea solvente.

Además, hay otro tipo de financiación cuya garantía de pago no es un avalista sino un bien. Hablamos por ejemplo de los préstamos con garantía hipotecaria o los préstamos cuya garantía es un vehículo. El importe a financiar en estos casos varía en función del valor del bien, pero no requieren de un avalista.

Consecuencias y riesgos de ser avalista

Convertirse en avalista es una decisión muy importante que tiene consecuencias si el deudor principal no hace frente al pago de la deuda. Tanto es así que el avalista compromete todo su patrimonio presente y futuro, hasta cubrir la deuda, tal y como explicamos en el siguiente vídeo.

Por tanto, antes de convertirse en avalista, la recomendación es siempre entender los riesgos y todas las consecuencias de ello, ya que convertirse en avalista es relativamente fácil, pero dejar de serlo en una operación de financiación, no lo es, ya que supondría eliminar una garantía de pago, algo que a las entidades no ven con muy buenos ojos.

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