Consejos para que los jóvenes empiecen a ahorrar desde ya

Empezar a ahorrar con tiempo


La defunción de la famosa “hucha” de las pensiones fechada por el Gobierno para diciembre de 2017 si no se produce un cambio en los ingresos ha provocado que muchos jóvenes se replanteen la forma de organizar sus ahorros. Según un estudio organizado por la Fundación Mapfre, más de la mitad de los Millennials de entre 18 y 33 años creen que será necesario tirar de los ahorros de cara a complementar su pensión por jubilación, mientras que el 15% considera que será suficiente la prestación pública que recibirán.

Los datos de la Fundación Mapfre revelan que los jóvenes tienen una visión del ahorro distinta en función de la zona en la que se viva. Así, aquellos que viven en comunidades como Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid o Extremadura son ahorradores a largo plazo, mientras que los Millennials de la zona norte se decantan por el ahorro a corto plazo. La zona del levante y Andalucía tiene una mayor confianza en que se podrá disfrutar de una pensión de jubilación digna y suficiente para mantener el nivel económico actual.

Empezar a ahorrar con tiempo


En el informe llamado “Los millennials y el seguro en España”, se observa que la capacidad económica de los jóvenes no es la más mejor posible. La mitad de los millennials con menos años, entre los 18 y y 24 años, presentan unos ingresos inferiores a los 250 euros, e incluso el 10% ni siquiera cuenta con ningún tipo de ganancias.

Es a partir de los 25 años y hasta los 33 cuando aumentan los ingresos, aunque solo el 36,7% dice ganar más de 1000 euros mensuales. Con estos datos, queda patente la necesidad de ahorrar pero la pregunta que hay que hacerse es: ¿Cuándo se debe comenzar a ahorrar?

No existe una edad ideal para empezar a ahorrar, sin embargo, cuanto antes se empiece mayor será el beneficio que se obtenga en el futuro. Los jóvenes deben ser conscientes de los gastos futuros que pueden venir, como hipotecas, créditos para coches, etc. y contar con un colchón desde una temprana edad ayudará a afrontar esos costes.

Una opción muy básica y sencilla es realizar pequeñas aportaciones mensuales, acordes a las ganancias que se tienen. Estas cuotas pueden variar, aumentando o disminuyendo en función de los desembolsos que se tengan cada mes, aunque lo más indicado es que primero se analicen los gastos e ingresos y las cantidades vayan acordes a un presupuesto creado previamente.

Estas aportaciones deben mantenerse mes a mes y no se han de tocar, pues están orientadas al largo plazo. Es posible que conviva un ahorro a corto plazo y a largo plazo ante la urgencia de comprar algo que es necesario. En tal caso, se puede dividir la contribución entre ambos ahorros y una vez finalizado el cortoplacista volver a ingresas el 100% en el largoplacista. No es nada aconsejable detener el aporte ni utilizar el dinero ahorrado para la jubilación.

La utilización de productos bancarios puede ayudar a la hora de crear un mayor margen de ahorro de cara al futuro. Fundamental para realizar llevar a cabo esta acción es tener cierta formación en esta materia y buscar toda la información necesaria antes de contratarlos. Obtener la ayuda de asesores independientes privados en caso de no comprender los productos que se quieren contratar minimiza el riesgo.

¿Qué productos conviene conocer?


Los productos se pueden dividir en función del horizonte temporal hacia el que se enfoque el ahorro.

En el corto plazo, encontramos los depósitos. Productos sencillos con rentabilidades aseguradas y en un espacio de tiempo que puede ir desde los 30 días hasta los 60 meses en algunos casos. Se trata de un producto muy útil y que ayuda a iniciarse en el mundo de los ahorros.

Ejemplos de depósitos con buena rentabilidad los encontramos en Banco Mediolanum(con rentabilidad de hasta un 4,00%), Credit Agricole Consumer Finance o SelfBank. El punto negativo de los depósitos bancarios reside en que no se puede disponer de dinero hasta que no concluye el plazo, por lo que hay que tener la certeza de que no será necesario el dinero que se invierta durante un tiempo.

En el largo plazo los planes de pensiones y los PIAS son muy indicados para obtener beneficios que permitan mantener el nivel de vida económico una vez alcanzada la jubilación. La ventaja entre ambos reside en que los PIAS cuentan con un mayor atractivo que los planes gracias a la fiscalidad.

Uno de los productos más complicados y con mayor riesgo son los fondos de inversión y, por lo tanto, es aconsejable el asesoramiento de expertos. Contar con una cartera diversificada y estar aconsejado por expertos puede minimizar los riesgos de la inversión y obtener mayores beneficios.

Mantener el nivel de vida al finalizar el periodo laboral es más sencillo si a la pensión de jubilación se le suman los ahorros. Es por tanto necesario comenzar a ahorrar desde bien jóvenes.

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