Contratar un depósito bancario

¿Es un depósito a plazo fijo?


En este artículo veremos una mini-guía para saber contratar un depósito bancario.


La primera idea fundamental que tenemos que tener clara es la siguiente: estar seguro de que contratamos un depósito bancario y no otro producto similar pero con más complejidad y riesgo.

En segundo lugar, una vez tenemos claro que estamos analizando un depósito bancario, hay que saber su naturaleza exacta, es decir, qué tipo de depósito bancario es. El más usual y sencillo de entender es el depósito a plazo fijo o Imposición a Plazo Fijo (IPF). Con una IPF depositamos el dinero en el banco, durante un plazo pactado, a cambio de recibir una remuneración monetaria, cobrada por anticipado, de forma periódica o a vencimiento.

¿Es un depósito a plazo fijo?


¿Cómo averiguamos los dos puntos anteriores?

Lo fundamental para no acabar contratando lo que no queríamos, es formarnos. En iAhorro.com creamos constantemente guías del ahorro y la financiación que puedes descargarte de forma gratuita en este enlace. Afortunadamente, los depósitos a plazo fijo o IPF son el producto bancario más sencillo, aparte de las cuentas, que podemos contratar y, leyendo el contrato, es fácil asegurarnos de su naturaleza. Hay que buscar una cláusula que haga referencia a que el depósito está garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), español o del país europeo que corresponda (por ejemplo, los depósitos de ING están garantizados por el FGD holandés, mientras que los depósitos de Banco Mediolanum están garantizados por el FGD español). El FGD en cuestión garantiza los primeros 100.000 euros que un cliente tenga en depósitos y cuentas de un banco, ante posibles cierres o problemas de la entidad financiera.

Además de las IPF, hay otros tipo de depósitos bancarios garantizados por el FGD, como los depósitos estructurados o indexados. Sin embargo, como explicamos en este artículo, son más complejos y la rentabilidad no es segura, a diferencia de los depósitos a plazo.

Características a tener en cuenta


En relación a las condiciones del depósito, que tenemos que comparar con la oferta de las demás entidades financieras, hay que tener en cuenta:

El tipo de interés, tanto el interés TAE (que nos permite comparar los depósitos a diferentes plazos y características), como el interés nominal (para calcular los intereses que realmente nos abonarán en cuenta). Con un ejemplo lo entenderemos mejor:

Un depósito a 6 meses de 1.000 euros, que tiene un interés nominal pagadero por semestres del 0,5%; el nominal anual sería de 1% y la TAE también del 1%. Usando la calculadora del Banco de España vemos que los interese brutos del depósito son de 5 euros (0,5% de 1.000 euros). A estos 5 euros, hay que restarle el 19,5% de retención, lo que supone un líquido de 4,025 euros.

Si necesitamos el dinero antes del vencimiento del depósito, la mayoría de depósitos lo permiten, si bien hay que asegurarse antes de contratarlo. Lo que sí suelen cargar una comisión de cancelación anticipada, que nunca superará el importe de los intereses adeudados (no podemos perder capital).

Finalmente, la mayoría de depósitos limitan la cantidad máxima y mínima que se puede invertir en ellos, circunstancia a tener en consideración.

El depósito, el producto de ahorro más simple y seguro, tras las cuentas remuneradas, que resulta muy interesante para el ahorro conservador a corto y medio plazo, si bien hay que saber combinar con otros productos, como los fondos de inversión.