¿Cuál es el producto financiero adecuado para mí?

Ante la duda, profesionales


Las múltiples posibilidades que ofrecen los bancos para rentabilizar nuestros ahorros nos hace plantearnos la siguiente pregunta: ¿cuál es la mejor alternativa de inversión? Fondos, acciones, cuentas remuneradas y de ahorro, depósitos, planes de pensiones, etc. No todas las personas presentan las mismas condiciones, por lo que a la hora de elegir el producto en el que deseamos invertir nuestros ahorros deberemos haber realizado un pequeño análisis de nuestras características como ahorradores.
Este análisis debe ir siempre enfocado a nuestra persona, ya que estas características individuales y personales de cada uno serán las que nos permitan orientarnos hacia un producto u otro. Estos son cuatro factores que nos permitirán elegir el producto adecuado para cada uno y reducir o evitar posibles pérdidas por una mala elección.
1. Perfil del inversor: Es el primer factor a tener en cuenta y resulta fundamental ya que nos permitirá ir encauzando nuestra estrategia de inversión. Conocer cuál será el fin nos permitirá comenzar a trazar un camino. Ahorrar pensando en la jubilación, aumentar el capital sin que exista una finalidad específica, guardar dinero para un gasto imprevisto, especular en el corto y/o largo plazo o ahorrar para los hijos son algunas de las opciones.
2. Ahorros: ¿Dispones de algún tipo de ahorro previo? Si la respuesta es positiva el abanico de opciones en los que invertir el dinero es más amplio, mientras que si no existe un ahorro previo una buena opción pasa por invertir nuestro dinero en una cuenta de ahorro o depósito.
Del mismo modo, debemos saber cuál es la cantidad que queremos destinar a inversión sin que su falta pueda provocar un agujero en nuestra economía doméstica.
3. Plazo: Debemos conocer el plazo al que podemos destinar nuestro dinero sin tener que necesitarlo. Como ocurre con la cantidad que pondremos a invertir, el tiempo que estaremos sin ese dinero no puede ser un impedimento para que nuestra calidad de vida sufra desgaste de ningún tipo, máximo si tenemos en cuenta que cuanto mayor sea el horizonte de nuestra inversión, más se reduce el riesgo.
4. Riesgo: Esta característica hace referencia tanto al riesgo que estamos dispuestos a asumir (muy bajo, bajo, medio o alto) como al riesgo que entraña cada producto. Por suerte, desde febrero existe la obligación de clasificar cada uno de los productos financieros con un número del 1 al 6, siendo los productos de menor riesgo los marcados con 1/6, lo que nos facilita su comprensión.

Ante la duda, profesionales


Pese a este análisis, no siempre resulta fácil comprender o entender el funcionamiento de un producto, lo que podría hacernos errar en nuestra elección. Debemos buscar la opción de conseguir asesoramiento de profesionales que nos ayuden a elegir correctamente. Es el caso de Banco Mediolanum y su Family Banker, un profesional que ayuda a los usuarios a valorar lo más interesante para planificar sus ahorros.
El Family Banker establece una relación con el cliente basada en la confianza y la imparcialidad. El asesoramiento y el apoyo al cliente en las decisiones sobre ahorro e inversión son las principales armas con las que cuenta este profesional que Mediolanum pone a disposición de los clientes.

Acudir a un profesional especialista en el campo e independiente será siempre una decisión correcta. Por eso en iAhorro ponemos a disposición de los usuarios toda una sección en la que pueden lanzar su pregunta en relación a cualquier tema y que sea respondida por cualquiera de los expertos que conforman nuestro panel.