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¿Cuándo debería cambiar de hipoteca variable a una a tipo fijo?

Las hipotecas fijas suelen tener un tipo de interés más alto, pero ofrecen al cliente una mayor tranquilidad.

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¿Hipoteca fija o variable? Esta es la gran pregunta a la hora de elegir un préstamo hipotecario. En los últimos meses el Euribor, índice de referencia para estos préstamos, está en negativo lo que ha propiciado que las cuotas de pago de la hipoteca haya bajado para muchos clientes. Esto también ha provocado que las hipotecas fijas reduzcan sus tipos para atraer a los compradores de viviendas más conservadores. 

El tipo de interés variable está de moda gracias al Euribor, su tasa negativa ha abaratado las hipotecas hasta 70 euros al año. Banco Mediolanum ofrece un interés variable del 1,10% a partir de su segundo año en su hipoteca Freedom. Una interesante opción en el caso de que este índice se mantenga en negativo varios meses. En la actualidad el tipo fijo que están ofreciendo las entidades ronda desde el 1,85% hasta el 3% en función de los años y de los ingresos de los clientes. Una apuesta menos arriesgada, pero más cara.

 

¿Qué diferencias hay entre hipoteca fija e hipoteca variable?

 

  • -Hipoteca fija: En este caso se paga la misma cuota durante toda la vida del préstamo.
  • -Hipoteca variable:  El tipo de interés varía en función del Euribor.  Los bancos pueden hacer una revisión trimestral, semestral o anual de este índice. La cuota a pagar variará en cada revisión en función de los cambios del Euribor.

 

¿Cuándo debería hacer el cambio de variable a fijo?

 

Cada hipoteca es un mundo por eso no se puede dar una respuesta generalizada a este planteamiento. La situación de las personas que hayan suscrito una hipoteca en plena crisis a los que los hayan hecho en los últimos meses es muy diferente. 

En el primer caso, los diferenciales en ese momento estaban muy altos y aún le queda más de la mitad de la hipoteca por pagar. En este caso sería un buen momento para cambiar a un tipo fijo ya que ahora están más bajos y le proporcionarán la tranquilidad que no ha tenido durante la crisis con las fuertes subidas que registró este índice. 

Si por el contrario, al cliente le quedan pocos años de hipoteca y su diferencial es más bajo de 2,2 es mejor que se quede con su préstamo variable. En el caso de que te quede la mayor parte de la vida de la hipoteca es muy difícil determinar que es mejor. Ahora el Euribor está en negativo y hasta llegar al 3% le queda mucho recorrido por lo que aun quedarían muchos meses para aprovecharse de esta situación. 

 

¿Se amortiza antes la hipoteca fija o la variable? 

 

Las hipotecas fijas suelen tener un tipo de interés mayor, pero ofrecen al cliente una mayor tranquilidad a la hora de pagar siempre lo mismo. Nunca habrá sorpresas a la hora de pagar las cuotas. 

En los primeros años de hipoteca es cuando más intereses se pagan, en este caso las personas que tengan una hipoteca variable ahora estarán pagando menos intereses que los que tengan una fija. Como el índice está en negativo hay un ahorro notable en este caso. El problema está en que puede cambiar en cualquier momento. 

 

¿Cómo cambiar una hipoteca variable a fija?

 

Existen dos formas de pasar de un préstamo hipotecario de tipo variable a uno de tipo fijo: por novación de la hipoteca y por subrogación.

Una novación hipotecaria es todo cambio que se realice en un préstamo hipotecario con posterioridad a su contratación y que implique un nuevo acuerdo de voluntades de las partes para renegociar el contrato. En este caso se modifican las condiciones que afectan al tipo de interés, a ampliar la cantidad del préstamo o al periodo de amortización. En este caso nos mantendríamos en la misma entidad bancaria. 

Este cambio no es gratuito e implica una serie de gastos que tiene que asumir el cliente. La nueva escritura pública tiene un coste más de 1.000 euros por una hipoteca de 100.000 euros. A esta cantidad se le podría sumar el impuesto sobre actos jurídicos documentados que varía entre el 0,5% y el 1,5% del valor del préstamo

Cambiar de entidad bancaria. Es posible que haya otra entidad que mejore al cliente las condiciones del préstamo. Este cambio se conoce como subrogación entre entidades. Este cambio también conlleva una serie de gastos: pago del notario, gestoría, la inscripción en el Registro de la propiedad, habrá que volver a tasar la vivienda…



 

Sobre el autor del artículo.



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Laura Martínez

Editora en iAhorro
@ Tudelau

Periodista especializada en información económica. Me incorporo a iAhorro en 2018 tras varios años en la prensa digital donde he escrito sobre finanzas, consumo y sociedad. En los últimos meses me he especializado en el mercado hipotecario español. Escribo y hago vídeos sobre hipotecas, tipos ...

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