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Débito, Crédito, Revolving…. ¿Dónde saco más partido a mis tarjetas bancarias?

Tarjeta de débito

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tarjeta


En pleno debate sobre si España ha salido o no, al menos en los datos de tarjetas bancarias apuestan por la tesis de la Unión Europea.  El primer trimestre de 2017 ha cerrado con otra subida importante en el número de tarjetas bancarias: 75,95 millones de este medio de pago, casi 26 millones de débito y cerca de 50 millones de crédito y creciendo. Este dato anticipa que en el segundo trimestre se romperá el record absoluto del año 2008 (cuando estalló la crisis), en el que se alcanzó un máximo de 76,4 millones de tarjetas.

Este crecimiento, basado principalmente en las tarjetas de crédito se ve más claramente en los volúmenes de operaciones. Sólo en los tres primeros meses del año, se han pagado con tarjetas 30.327 millones de euros en compras y se han retirado más de 27.387 millones de euros en efectivo de cajeros. Ambas las cifras máximas alcanzadas en España en la historia. Con todo esto, son muchos los españoles que llevan en su cartera dos o más tarjetas. De debido, de crédito y dentro de estas de modalidad revolving o de compras. Tarjetas que se pueden usar para diferentes usos pero que no en todos los casos se hace de forma eficiente.

Tarjeta de débito


Debe ser la única forma (salvo excepciones), donde saquemos dinero de los cajeros automáticos. Las tarjetas de crédito también lo permiten, pero en algunas entidades sólo nos permite hacerlo precisamente a crédito. Es decir, en lugar de cargarlo contra la tarjeta, lo hace contra el crédito que tiene la tarjeta. Con esto, no sólo pagaremos intereses entre el tiempo que hemos sacado dinero del cajero y la liquidación de las compras y disposiciones de efectivo de la tarjeta, también pagaremos comisiones, que muchas veces son muy elevadas por su mínimo (3% de media, pero con mínimos que oscilan también de media entre 12 y 18 euros por cada disposición). Hay otras entidades que si permiten elegir a la hora de sacar dinero hacerlo a débito o a crédito. Pero siempre tengamos especial cuidado si vamos a usar la tarjeta de crédito en un cajero. Este siempre informa sobre las comisiones, hagamos una lectura completa de la misma.

Si tengamos especial cuidado a la hora de elegir el cajero y busquemos (apoyándonos en aplicaciones móviles de los bancos, por ejemplo), aquellos en los que sacar dinero sea gratuito o con el menor coste posible.

Respecto a las compras, muchos prefieren utilizarla porque cargan directamente la compra con el dinero que realmente tenemos en cuenta. Aunque, hacerlo así nos lleva a perder algunas oportunidades que si ofrecen algunas tarjetas de crédito, como comprar ahora y pagar más tarde, cuando se liquiden las compras de la tarjeta, sin abonar intereses por esta operativa.

Tarjeta de crédito


Debemos distinguir entre el coste de pagar compras al cada vez más común (aunque siga siendo minoritario), conseguir o traspasar a nuestra cuenta dinero en efectivo.

Respecto a las primeras. Sigue siendo lo más común usar la tarjeta de crédito para ir acumulando compras y luego pagar todas más tarde cuando se liquide la misma. Por ejemplo. Todas las compras del 21 al 20 de un mes y luego abonarlas el primer día del mes siguiente. Es cómodo, ventajoso, pero siempre que controlemos todo lo que hemos comprado y tengamos dinero para abonarlo cuando se liquide.

La segunda opción es financiar nuestras compras, fraccionando las mismas o pagando una cuota fija o variable cada mes. En este caso tengamos muy en cuenta el interés y busquemos la fórmula que nos permita pagar lo antes posible.

Con respecto a traspasar dinero en efectivo, analicemos bien el doble coste. Por un lado, los intereses, lo que nos debe obligar a intentar devolver la cantidad lo antes posible. En segundo lugar, la comisión, muchas veces elevada, por disponer este dinero. Por esto, estemos atentos si la tarjeta tiene algún tipo de promoción que limite este coste y si no es así, intentemos hacerlo sólo en una operación. Por los mínimos que cobran las entidades, será generalmente más barato (o en todo caso, con el mismo coste), disponer de 1.000 euros a crédito en una operación que hacerlo dos veces por 500 euros cada una.

Tarjetas revolving o de compras


Como su propio nombre indica son tarjetas de crédito especiales para financiar compras. Por esto tienen pros y contras. El punto a favor es que sus tipos de interés son inferiores a las tarjetas de crédito tradicionales, esto nos permite fraccionar más barato.

El punto en contra está precisamente que muchas de estas sólo nos permite comprar precisamente financiando la compra, lo cual siempre genera costes en intereses. Por todo esto, si no queremos financiar usemos la tarjeta de crédito tradicional, si quieres financiar, con la revolving pagarás menos.

 

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Sobre el autor del artículo.



Antonio Gallardo

Experto en productos financieros
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