Dinero demasiado rápido

Entrevista sobre dinero rápido en COPE

Hay varios tipos de financiación al alcance de un cliente o consumidor financiero. Cada tipo de financiación tiene unas características propias que hay que conocer y unos riesgos que hay que saber valorar.

Solo en base a un estudio adecuado de nuestras necesidades, posibilidades y nivel de riesgos que queremos y podemos asumir, contrataremos el crédito o préstamo adecuados. Veamos las principales vías de acceso a dinero que tiene un particular hoy en día:





  • Descubiertos en cuenta, que los concede la entidad financiera en la que tenemos domiciliados los ingresos. Tiene sentido si es puntual y para pequeñas cantidades.



  • Los minicréditos, de importe normalmente no superior a 300 euros y devolución rápida, de menos de 30 días. Es un tipo de préstamo personal de capital privado, que tiene sentido en los mismos casos que uno pediría un descubierto al banco. Hay que tener muy claro que en el momento de pago tendremos el dinero necesario en cuenta, ya que en caso contrario incurriremos en costes muy altos y la posibilidad de acabar en un registro de impagos nque nos vetaría la solicitud de cualquier otro crédito en el futuro.



  • Crédito disponible de una tarjeta de crédito, cuyo coste supera el 20% TAE frecuentemente. Hay que usarlo de forma puntual y solo cuando sabemos que lo devolveremos a los días o, como mucho, en unos cuantos meses. Al ser los intereses muy altos, se corre el riesgo de asumir una deuda que después se alarga mucho tiempo.



  • Créditos rápidos: como explico al principio de la entrevista que nos hicieron el sábado pasado en el programa Fin de semana de COPE, que se puede escuchar al final de este artículo, no son créditos de capital privado, sino créditos y préstamos normales que conceden entidades financieras especializadas en dar respuesta rápida a las solicitudes de dinero. Por tanto, es dinero rápido, no demasiado rápido como sería un capital privado de importe elevado.



  • Préstamos personales que concede el banco en el que tenemos la cuenta corriente.



  • Préstamos hipotecarios que conceden los bancos, sea para comprar una casa o hacer una reforma, por ejemplo.



  • La reunificación de deudas, que sirve para unificar pagos, y que que sebe hacer con profesionales que nos asesoren y firmar con un banco especializado, cuando los hay.



  • Acudir a un prestamista privado; si es un familiar o un amigo, es una forma alternativa de financiación normal, sin más peligro que cualquier préstamo con un banco. El peligro máximo es pedirlo a un prestamista privado "usurero", que nos presta miles o decenas de miles de euros a intereses superiores al 20% anual, con comisiones abusivas y periodos de tiempo reducidos. Tengamos muy claro que por 30.00 euros podemos perder nuestra casa, aunque valga 200.000 euros. Nunca, nunca, contratar este tipo de financiación sin el asesoramiento de un abogado independiente. Nunca. Es la clase de "dinero demasiado rápido", que nos deja respirar varios meses para después arruinarnos la vida. Y menos aún pedir avalistas, que es el colmo de la inconsciencia: los demás no tienen la culpa de nuestros desastres económicos.


Siempre que necesitamos dinero la rapidez es un factor importante, pero las condiciones y riesgos son más importantes. Dinero rápido, siempre que sea posible. Pero cuidado con el dinero demasiado rápido.

Entrevista sobre dinero rápido en COPE