El Gordo de Navidad: 5 recomendaciones básicas

¿Qué hago con el premio?

Décimo de Lotería

El Sorteo de la Lotería de Navidad regará mañana de millones a algunos afortunados, que esperamos lo necesiten de verdad. Se trata del más importante sorteo de azar en España.

Así, este lunes 22, serán muchos los que pondrán sus ojos en Teatro Real de Madrid para saber donde caerán las lluvias de millones, este año de nuevo como en el 2013, 400.000 euros al décimo (320.500 euros después de pagar el 20% de impuestos a partir de los 2.500 euros) para el primer premio, pero después de las celebraciones toca pensar

¿Qué hago con el premio?


Que de golpe entren cientos de miles de euros en nuestra cuenta corriente es una gran alegría, evidentemente. Pero también una gran responsabilidad y la puerta a la entrada de muchos quebraderos de cabeza. Veamos 5 ideas básicas a tener en cuenta si nos toca una buena cantidad de la Lotería de Navidad:

Esperar


Nada de tomar decisiones de gasto al poco tiempo de ganar este dinero. Hay que esperar unas semanas, con los ahorros en un banco. Una cuenta remunerada es una buena opción para estas semanas de reflexión. Durante este tiempo solo deberíamos dar y darnos algún capricho barato, nada de viajes al rededor del mundo o coches de alta gama.

Tenemos más dinero en el banco, no somos personas diferentes. Eso quiere decir que nuestra vida no tiene que cambiar de golpe. Seamos discretos con nuestra nueva situación, no le demos publicidad ni alardeemos de ello.

Formarse, informarse y asesorarse


Acabamos de iniciar el mayor negocio de nuestra vida. Esta es la idea clave que tenemos que tener siempre en mente; un negocio puede hacernos aún más ricos y felices, o arruinarnos.

Tenemos un patrimonio líquido importante y ha llegado la hora de aprender finanzas de verdad. Formación, que lleva tiempo, información que lleva esfuerzo y buscar un buen asesor independiente de confianza. Para todo ello, los expertos de la comunidad de iAhorradores pueden ser la clave del éxito.

Quién soy y a dónde voy


Ser un trabajador que llega justo a fin de mes no es lo mismo que ser una persona con cientos de miles de euros a su disposición. Nuestras necesidades y objetivos han cambiado, nos hayamos dado cuenta o no.

Tenemos que sentarnos con nuestro asesor de cabecera y analizar nuestra situación, la de nuestra familia y los objetivos que nos marcamos, a meses vista, a un año, a 10 años y de por vida. Esta hoja de ruta ha de cumplirse, si bien cada cierto tiempo hay que analizar y modificar lo que haga falta.

Ahorrar, invertir y gastar


Con más de 300.000 euros en nuestro bolsillo, las opciones se multiplican. Sin embargo, lo que fácil se gana, fácil se puede perder.

Una recomendación que seguramente evitará la ruina de los agraciados es la siguiente: para gastos exagerados, como comprarse un cochazo o una casa en un barrio de lujo, esperar a que los rendimientos de nuestras inversiones lo permitan. El capital que hemos ganado hay que conservarlo, gastemos como mucho lo que ganemos rentabilizándolo.

Opciones de ahorro e inversión hay muchas, que solo con formación y asesoramiento podemos conocer y seleccionar. Deuda pública, depósitos a plazo, fondos de inversión, inversión directa en Bolsa, valores refugio como el oro, comprar una casa o amortizar el préstamo hipotecario y, por qué no, invertir en un negocio productivo, son opciones a valorar, siempre diversificando de forma adecuada nuestro capital.

Prestar, no regalar


¿A alguien se le ocurre ir a un familiar o amigo que tiene una empresa a la que ha dedicado mil horas a pedirle dinero, con el argumento de que es rico? Pues lo mismo debería pasar con nosotros si hemos ganado la Lotería.

No se trata de ser un tacaño, pero tampoco de confundir generosidad con despilfarro. Si queremos ayudar a los nuestros, por ejemplo ayudándoles a pagar la hipoteca, seamos inteligentes. En lugar de amortizar de golpe su deuda, hagamos cada cierto tiempo una amortización parcial de la deuda, pero no de golpe. Eso tiene como resultado que los nuestros asumen su responsabilidad y aprecian nuestro esfuerzo, ya que ven que la hipoteca se ha de seguir pagando.

Si vamos a dar dinero a alguien, que no sea un regalo sin más. Los regalos no se valoran igual que los préstamos. Por ejemplo, si un hermano quiere reformar su casa, le podemos dejar el dinero a un tipo de interés bajo y a largo plazo, pero siempre con un contrato debidamente formalizado. Regalar, a la larga, rompe muchas más relaciones que prestar a buen precio y en condiciones favorables.

Si te ha tocado el Gordo, enhorabuena. Ahora empiezas una nueva fase de tu vida con mucho que aprender y, además, con mucha responsabilidad personal y familiar a tener en cuenta.