El miedo al medio de la seguridad de nuestros ahorros

Es asustadizo



Que el dinero es asustadizo no hace falta demostrarlo, cualquier ahorrador lo habrá experimentado en sus carnes estos convulsos días. Sin embargo, el miedo no es un buen consejero; muy al contrario, nos confunde y nos lleva por el camino de la perdición.

Además del desasosiego que genera el miedo en el ciudadano, este perturbador sentimiento tiene otra consecuencia indeseable: acostumbra a generar profecías autocumplidas. Cualquier banco del mundo, no sólo en España, necesitaría un rescate si sus ahorradores, llevados por el miedo irreflexivo y difuso, corrieran a sacar su dinero de cuentas y depósitos. Miedo al miedo es lo que tendríamos que tener todos o, más bien, precaución ante los mensajes de miedo.

Los ahorros de los clientes en cualquier banco o caja español no corren ningún peligro; lo digo alto y claro, desde la independencia del sistema financiero o político y con la debida información para lanzar este mensaje de calma. No es fe, es información.

Además de los 100.000 euros por persona que garantiza el Fondo de Garantía de Depósitos, tenemos en aval del propio Estado Español y, en último recurso, de la Unión Económica y Monetaria. Nunca han tenido los españoles garantías tan sólidas.

Pensamos que estamos en el peor momento de la crisis financiera cuando estamos en el inicio de la recuperación. El problema se ha admitido y las soluciones están al alcance de las instituciones europeas. Admitir que estamos enfermos es el primer paso para aplicar las curas necesarias. Es esconder la dolencia lo que provoca que se agrave.

Tener un depósito o una cuenta en un banco español es igual de seguro que tener deuda pública del Estado. Y el escenario de que España salga del euro o el miedo irracional a un ?corralito? a la española es, en puridad, alarmismo que vende periódicos. Incierto e irresponsable; más les valdría a los grandes gurús del apocalipsis tener miedo a generar miedo.
Confianza, información veraz y tranquilidad es la receta que debe prescribirse al cliente bancario. El temor de la población lo generan los políticos con sus constantes equivocaciones, mentiras y medias verdades, que intranquilizan a los votantes al sentirse engañados. Lo producen también los banqueros al no cumplir con una función de servicio público y explicar claramente lo que está pasando, por qué ocurre y qué medidas están tomando para solucionar el problema y evitar que se vuelva a producir.

Son los políticos y banqueros quienes deberían temer al cliente bancario, no al revés.

Artículo publicado en elEconomista en su edición impresa.

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