El perro mejora la salud del dueño

Ayuda a fomentar una vida menos sedentaria


Nuestro perro no solo nos proporciona compañía, diversión o cariño, sino que es un factor para mejorar nuestra salud del corazón y aumentar la esperanza de vida. Su compañía es especialmente beneficiosa para aquellos que han sufrido alguna dolencia cardíaca grave.

El perro contribuye indirectamente a la salud general de su propietario o de la familia con la que vive. Lo más destacable a primera vista es que nos ayuda a fomentar una vida menos sedentaria, ya solo al tener que sacarlo a pasear, un mínimo de tres veces al día, estamos contribuyendo a nuestra actividad.

Convivir, educar y jugar con nuestro perro además de ser gratificante, nos ayuda a reducir los niveles de ansiedad y estrés. Hay estudios que afirman que al acariciar a nuestro perro, pasando nuestra mano por el lomo del animal se libera oxitocina, una hormona relacionada con la vinculación emocional. Además, este proceso genera una sensación de calma y bienestar para ambos, es decir, para nosotros y nuestra mascota.

La convivencia con un perro hace fortalecer el sistema inmunológico de los niños de la casa, y lo hace desde que son bebés. También ayuda a que los más pequeños de la casa padezcan menos problemas respiratorios o a evitar las infecciones en sus oídos.

Además, las mascotas pueden enseñar y orientar a los niños que padecen trastornos por déficit de atención e hiperactividad porque crean una rutina de actividades diarias. Las mascotas necesitan ser alimentadas o bañadas y ocuparse de estas tareas puede promover a que los niños con este desorden aprendan a relajarse y aumenten sus niveles de interacción social. El cuidado de animales ayuda también a aumentar nuestro autoestima cuando ayudamos o acompañamos a nuestros animales en su día a día: paseos, baños, etc.

Algunos canes pueden ser beneficiosos para pacientes diabéticos. Las personas diabéticas experimentan, en ocasiones, una caída en el nivel de glucosa en sangre, no siendo detectado en muchas ocasiones por ellos mismos. Sin embargo, los perros pueden oler la esencia que revela esa alteración química y, por lo tanto alertar al dueño con algún ladrido o movimiento poco habitual.

Uno puede beneficiarse de los efectos saludables que requiere compartir nuestra vida con un perro, siempre y cuando, se le trate bien como si fuese un miembro más de la familia. No se tardará en comprobar que, en la relación con su animal, recibirá muchas muestras de cariño. Los juegos, y las caminatas junto al animal nos ayudarán a fortalecer la relación y a disfrutar de ella.