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Artículo sobre productos financieros


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Elegir un crédito para obtener financiación

Sinónimo de un crédito barato,


los mejores créditos


Hay ocasiones en las que es necesario obtener una financiación externa a nuestros ingresos, como herramienta para saldar alguna deuda, emprender un proyecto o adquirir un bien o servicio que requiera un desembolso importante, entre otros supuestos.
Una de las formas más habituales de obtener esta liquidez es solicitar un crédito a nuestro banco u otra entidad especializada. Así, podremos disponer de una cantidad de dinero en el momento en que lo necesitemos hasta agotar el presupuesto.
Sin embargo, en este momento elegir la mejor opción se convierte en una decisión importante: puede marcar la diferencia entre que nuestra inversión sea rentable o nos cueste mucho más de lo que pensamos en un primer momento.
¿En qué fijarse a la hora de elegir un crédito? El primer aspecto siempre es el tipo de interés. Un tipo bajo suele ser sinónimo de un crédito barato, aunque es cierto que en ello también influyen el resto de características. Una estrategia habitual es la de ofrecer tipos de interés menores a aquellos clientes que resulten muy solventes o accedan a establecer vinculación con la entidad en concreto. Ejemplos de tipos muy elevados los encontramos en los minicréditos: a cambio de sus laxos requisitos, sus intereses se sitúan muy por encima de la media.
Existen otras características a tener en cuenta, como por ejemplo las comisiones. Si éstas son muy elevadas, pueden encarecer de forma notable un crédito en un principio barato. Algunas entidades minimizan o suprimen algunas de estas comisiones, como pueden ser las de apertura o estudio del caso de cada cliente.
También es interesante fijarse en el tipo de vinculación que se requiere para obtener un crédito. Mientras que algunas entidades exigen la contratación de una importante variedad de sus productos (en muchas ocasiones a cambio de reducir el tipo de interés), otras ofrecen sus créditos sin que tengamos que cambiar de banco.
En el mercado existen ofertas muy interesantes de créditos que aúnan las características ya citadas. Éstos son algunos de ellos.

  • Los créditos de Cofidis se caracterizan por ofrecer tipos de interés por debajo de la media, así como no pedir a sus clientes ningún tipo de vinculación para acceder a ellos. Su crédito proyecto tienen un tipo de interés muy competitivo desde un 4,95% – mientras que la media del mercado se sitúa alrededor del 11%- dependiendo del proyecto, importe y plazo contratados. La cantidad a financiar va desde los 4.000 a los 15.000 euros.

  • Otra buena opción es el Nuevo Plan Crédito Familiar que pone a nuestra disposición Banco Santander. Tiene un tipo de interés del 7,70%, y dependiendo de la finalidad que queramos dar al dinero obtenido, unas características adaptadas a ellas. Eso sí, será más rentable para clientes del Santander, ya que requiere una importante vinculación con el banco: será necesario tener en la entidad domiciliada la nómina, tarjetas de crédito y débito, y además seguros de hogar, vida y crédito hipotecario.

  • Por su parte, el préstamo Personal Plus de Pichincha tiene un interés nominal de 6,95%, de nuevo, siempre que se cumplan todos los requisitos de bonificación. Entre ellos, tener en la entidad la nómina domiciliada y un seguro de crédito hipotecario, pero también contar con unos ingresos mínimos de 2.000 euros al mes. La cantidad mínima a financiar es de 5.000 euros, y la máxima de 100.00 euros, a devolver en un plazo no superior a los diez años.


Éstas son algunas de las opciones que el mercado pone a nuestro alcance a la hora de acudir a ellos en busca de financiación. La mejor manera de conseguir un crédito adaptado a nuestras necesidades es conocer sus características y comparar entre otras ofertas.