¿Fondos de inversión o depósitos bancarios?

¿En cuál es mejor invertir?


Un depósito bancario es un producto para los clientes que buscan obtener rentabilidad para sus ahorros. El funcionamiento es muy sencillo, un cliente, empresa o particular, aporta una cantidad de dinero a la entidad bancaria durante un período de tiempo y bajo unas condiciones estipuladas, para obtener a cambio un interés.

Los depósitos bancarios son la base de la banca tradicional, ya que sin el dinero aportado por los clientes un banco difícilmente podría obtener fondos para prestar a terceros.

La regla general en los depósitos es que a mayor plazo, mayor rentabilidad. Si se retira el capital o una parte del mismo antes del plazo pactado, las entidades suelen penalizar la operación, aunque no siempre ocurre.

Otra opción para invertir nuestros ahorros son los fondos de inversión. Son instrumentos de ahorro que reúnen las aportaciones de dinero de distintas personas para invertir de forma conjunta.

El patrimonio formado por los partícipes del fondo de inversión no tiene personalidad jurídica, se divide en participaciones y es gestionado por una sociedad gestora de instituciones de inversiones colectivas, quien lo invierte con el objetivo de conseguir la máxima rentabilidad posible.

Los fondos de inversión se pueden dedicar a invertir en activos financieros como acciones, letras, bonos, productos derivados, divisas, o en activos no financieros.

¿En cuál es mejor invertir?


Analizando las dos opciones desde el punto de vista de la seguridad, hay que destacar que los depósitos están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta el límite de 100.000 euros por persona y entidad. En el caso de los fondos, el banco ejerce de simple intermediario así que el dinero aportado se usa exclusivamente para comprar participaciones, que son propiedad del cliente, por lo tanto queda fuera del balance de la entidad gestora. Aun así, el Fondo General de Garantía de Inversiones es el encargado de ofrecer la cobertura de una indemnización en caso de que alguna de las entidades entre en una situación de concurso de acreedores o declaración de insolvencia por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Desde el punto de vista de la diversificación de la inversión, un fondo nos permite diversificar mucho más nuestros ahorros ya que se compone por varios activos tanto financieros, como no financieros. En contraposición, la diversificación no es una de las características de los depósitos.

En cuanto a los gastos generados, los depósitos nos resultan más rentables, ya que normalmente el único gasto que presentan es el de cancelación, que además no puede ser superior a los intereses que se paguen. Sin embargo, un fondo de inversión puede generar comisión de compra, de gestión, depositaria o de rescate. Esto hace que los primeros resulten más ventajosos en cuanto a comisiones.

Desde el punto de vista de la fiscalidad, los fondos ofrecen más ventajas que los depósitos, ya que la tributación solo se produce cuando se hace efectivo el reembolso de las participaciones y de esta manera se desplaza la carga fiscal hasta el momento que se produzca la disposición definitiva de las cantidades invertidas.

Analizando todas estas características, parece que los depósitos resultan más interesantes para una cartera a corto plazo, con cantidades inferiores a 100.000 euros.

Es importante realizar una buena diversificación financiera y no invertir todo en renta variable, ni tenerlo todo en depósitos. Cada ahorrador debe encontrar su punto de equilibrio y para eso es recomendable contar con la opinión de un asesor en finanzas personales.

¿Cuál es la tendencia actual?


La mayoría de los depósitos de los bancos españoles, están por debajo del 1%, aunque hay entidades que aún ofrecen un 1,3% a plazo de un año y un 2,5% a 13 meses si contratas otro producto financiero. Un ejemplo sería el depósito 2,00 Mix del Banco Mediolanum que nos ofrece un producto de 13 meses al 2,00 % TAE.

Debido a los bajos tipos de interés que ofrecen los plazos fijos, hoy en día se invierte cada vez más en fondos de inversión y menos en depósitos bancarios. Según los datos proporcionados por Inverco, el primer trimestre de 2015 supuso la inversión del 12,2% del ahorro financiero de las familias en Instituciones de Inversión Colectiva. Esto supone la cifra más elevada desde el año 2005.

Como consecuencia de este incremento, la inversión en depósitos se ha reducido significativamente, pasando de un 42,9% a finales de 2014, a un 37,5% en la actualidad.