Fondos de inversión para ahorradores

4 consejos para elegir el fondo de inversión adecuado:

tipos de fondos de inversión


Un fondo de inversión es un instrumento de ahorro que reúne a un gran número de personas que quieren invertir su dinero.
El fondo pone en común el dinero de este grupo de personas y una entidad gestora se ocupa de invertirlo (cobrando comisiones por ello) en una serie de activos como pueden ser acciones, títulos de renta fija, activos monetarios, derivados e incluso en otros fondos de inversión o una combinación de todos ellos. Para conocer más sobre todos los productos de ahorro, puedes descargarte nuestra Guía de ahorro gratuita.

4 consejos para elegir el fondo de inversión adecuado:


Cuando hablamos de invertir en fondos, en realidad, estamos mencionando una gran variedad de inversiones diferentes, cuyo vehículo de inversión es el mismo.
Por ello tenemos que dedicarle un tiempo a entender qué tipo de inversión se nos está ofreciendo.

  • Hay fondos garantizados ideales para un ahorrador conservador que no está dispuesto a perder capital, fondos más arriesgados como los de renta variable y otros para inversores más sofisticados, como los ETF que apuestan por la caída de índices bursátiles como el IBEX 35 o el EuroStoxx 50. Por tanto, es importante entender tanto el fondo como la evolución del activo en que invierte.

  • Tenemos que informarnos adecuadamente de la solvencia de la gestora (empresa que gestiona nuestro dinero) y del depositario (entidad financiera que custodia la inversión), ya que de ellos depende la seguridad de nuestra inversión. Se dice que los fondos son uno de los productos financieros más seguros (en cuanto a no perder la inversión en caso de quiebra) porque tanto gestora como depositario responden de los activos. Además, al ser los fondos propiedad de los partícipes (nosotros), en caso de quiebra de gestora o depositario, no se perdería el fondo y se nos reintegraría el valor de la inversión en ese momento.

  • Los fondos aplican diferentes tipos de comisiones que tenemos que conocer y comparar, leyendo con atención el folleto informativo correspondiente. Las principales comisiones a tener en cuenta son: las comisiones de gestión y depósito que cobran la gestora y el depositario, respectivamente. Estas comisiones son implícitas, es decir, ya están deducidas del valor liquidativo del fondo, puesto que se cargan directamente al fondo de inversión. Importante también analizar las comisiones de suscripción y reembolso; pueden ser a favor de la gestora o del propio fondo (en este caso se denomina descuento a favor del fondo). Son explícitas, es decir, se cargan al partícipe en el momento en que se realiza la suscripción o el reembolso, como un porcentaje del importe suscrito o reembolsado (con un máximo del 5%) y deduciéndose de este.

  • Rentabilidad del fondo; sólo los fondos garantizados nos permiten conocer la rentabilidad que recibiremos en el periodo de la garantía, si es que además del capital garantizan la rentabilidad (la mayoría no garantiza más allá del capital invertido). Para el resto no nos será posible conocer si ganaremos o perderemos dinero; lo que nos ayudará a predecirlo es por una parte la rentabilidad que el fondo ha conseguido en los últimos 5 o 10 años (rentabilidades históricas) y conocer cómo evoluciona el precio del activo en que invierte. Podría ser que un fondo con altas rentabilidades pasadas de repente empezara a caer, dado que el activo en que invertía ha tocado techo.


Tipos de fondos


La nueva normativa sobre instituciones de inversión colectiva ha simplificado mucho la nomenclatura de los distintos fondos de inversión. Ya no existen las denominaciones FIM (Fondos de Inversión Mobiliaria) o FIAMM (Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario). Todos los fondos reciben las siglas FI (Fondos de Inversión).

  • FIL y FFIL: Los Fondos de Inversión Libre y los Fondos de Fondos de Inversión Libre han sido regulados por la ley de Instituciones de Inversión Colectiva. Es la versión española de los famosos hedge funds. Se distinguen de los fondos tradicionales por su mayor flexibilidad en cuanto a política de inversión, endeudamiento, apalancamiento, inversión mínima, periodicidad en el cálculo del valor liquidativo y comisiones. Los Fondos de Fondos de Inversión Libre, como su nombre indica, son fondos de inversión libre que invierten su patrimonio en otros fondos de inversión libre.

  • FII: Los Fondos de Inversión Inmobiliarios invierten su patrimonio en inmuebles ya sean viviendas, oficinas, garajes,... y obtienen su rentabilidad tanto de la reventa de esos inmuebles como del cobro de los alquileres.

  • SICAV o Sociedad de Inversión de Capital Variable: A diferencia de los fondos de inversión las SICAV no se subdividen en participaciones sino en acciones. No obstante su funcionamiento es muy similar al de los fondos de inversión y tienen una fiscalidad muy favorable (sus ganancias tributan al 1% en el Impuesto de Sociedades si tienen más de 100 accionistas). Son el vehículo de inversión ideal para grandes patrimonios.


¿Cómo funcionan los fondos?


Cuando compras un fondo de inversión estás en realidad comprando una pequeña parte de su cartera. Cada parte del fondo recibe el nombre de participación. El precio de cada una de estas participaciones, a una
determinada fecha, se conoce como valor liquidativo del fondo. En la práctica si inviertimos 1.000 euros en un fondo que tiene un valor liquidativo de 118,74 euros, recibiremos 8,42 participaciones de este fondo. Como se puede ver, contrariamente a las acciones que cotizan en bolsa, el número de participaciones que uno puede tener no tiene porqué ser necesariamente un número entero (en realidad raras veces lo es).
Al comprar participaciones de un fondo de inversión la entidad gestora coge tu dinero, lo añade al “nuevo” dinero que entra en el fondo y lo invierte bien en acciones, en renta fija, activos monetarios, derivados,... o en una mezcla de todos ellos según la política de inversión que tenga establecida. El total del dinero que tiene el fondo (tanto el que está invertido como el que no) constituye el patrimonio del fondo. En cuanto a los títulos (acciones, obligaciones,...) que posee el fondo también se conocen como los activos del fondo y su conjunto constituye la cartera del fondo.
Al invertir en un fondo de inversión recibimos en realidad una pequeña parte de esta cartera. En efecto, cada participación del fondo constituye en sí una cartera en miniatura, idéntica a la del fondo en su totalidad.
Para entenderlo mejor veámoslo con un pequeño ejemplo. Supongamos que se invierte 1.000 EUR en un fondo de acciones europeas cuyo patrimonio alcanza los 10.000.000 EUR y cuyos principales activos son acciones de Royal Dutch (10%), Société Générale (8%) y Telefónica (5%). Pues bien, los 1.000 EUR que se tienen invertidos en participaciones de este fondo significan que poseemos 100 EUR en acciones de Royal Dutch, 80 EUR en acciones de Société Générale y 50 EUR en acciones de Telefónica. Por lo tanto indirectamente poseemos todos los títulos presentes en la cartera del fondo.

Algunas ventajas de los fondos


Los fondos de inversión ofrecen una serie de ventajas a los inversores: Generalmente no requieren grandes cantidades de dinero: Si tienes sólo 1.000 euros, te será por ejemplo muy difícil invertir en un conjunto variado y diversificado de acciones. Por el contrario, si inviertes en un fondo de inversión no tendrás este problema y, además, los costes se repartirán entre todos los partícipes. Por otra parte, una vez realizada la inversión mínima inicial (que varía de un fondo a otro pero que generalmente es bastante asequible) podrás seguir haciendo aportaciones por cantidades pequeñas a través por ejemplo de un plan sistemático de ahorro.
Son fáciles de comprar y vender: Si quieres suscribir participaciones de un fondo de inversión puedes hacerlo bien directamente en la ventanilla del banco o caja de ahorros que sea depositario del fondo, bien por teléfono o por banca online. Pero independientemente de la opción que elijas, lo cierto es que comprar un fondo de inversión es una operación bastante sencilla. En muchos
casos bastará con una llamada de teléfono o con un clic del ratón.
Son instrumentos perfectamente regulados: El fondo de inversión no puede hacer lo que quiera con su dinero. Tiene que respetar una reglas marcadas por su propio reglamento de gestión y siempre dentro del marco de la Ley y Reglamento de las Instituciones de Inversión Colectiva. Por otra parte, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tiene entre sus funciones las de controlar la actuación de los propios fondos de inversión y proteger a los partícipes de las malas actuaciones de los gestores.
Además, la propia entidad depositaria (la entidad donde están depositados los títulos que el fondo tiene en cartera y la encargada de tramitar las suscripciones y reembolsos de participaciones) tiene como obligación supervisar y vigilar la actuación de la entidad gestora. En particular deberá comprobar que la gestora ha respetado los coeficientes y criterios de inversión previstos en la ley así como
controlar que el cálculo del valor liquidativo ha sido realizado correctamente.
También debe contrastar la calidad y suficiencia de la información, documentación y publicidad remitida a la CNMV.
A excepción de algunos fondos garantizados, los fondos no garantizan ninguna rentabilidad. Por lo tanto puede darse el caso de que uno pierda dinero invirtiendo en un fondo. Conviene recordar que el valor del fondo no es otra cosa que el valor de todos sus activos. Si esos activos pierden valor, el fondo también perderá valor. No obstante la probabilidad de que pierdas todo tu dinero al invertir en un fondo de inversión es realmente ínfima. Todos los activos del fondo deberían valer cero, lo cual es casi imposible. En todo caso ten en cuenta que puede perder dinero con un fondo de inversión.
Están gestionados de forma profesional: Si uno se plantea invertir directamente en acciones u en obligaciones, deberá saber interpretar un balance y una cuenta de resultados o calcular una duración, por lo menos si quiere que la elección no sea simplemente fruto del azar. Tales conocimientos no son necesarios, sin embargo, para invertir en un fondo de inversión. Aunque ciertamente conviene que el partícipe entienda cómo funcionan los mercados de acciones y de renta fija, éste en realidad deja que sea un equipo gestor profesional (mediante pago de una comisión) el que seleccione los valores para él.
Ahora bien, no todos los fondos son idénticos entre sí. Algunos cobran más comisiones que otros, algunos son más rentables que otros pero en todo caso los fondos constituyen sin lugar a dudas la mejor opción para invertir en determinados mercados de difícil acceso para el pequeño inversor así como para aquellos inversores que no dispongan del tiempo, de las ganas y del dinero necesarios para constituirse ellos mismos una cartera diversificada de títulos.
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