Los cambios de la nueva reforma fiscal

Reducción del déficit



Con la nueva reforma fiscal propuesta por el Consejo de Sabios se produce la incorporación de la primera vivienda habitual al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

La propuesta presentada por Manuel Lagares no ha dejado “títere con cabeza”. Las medidas que se pretenden llevar a cabo incluyen la bajada de los impuestos más importantes del sistema tributario como son el IRPF, Impuesto de Sociedades (IS) e Impuesto de Trasmisiones Patrimoniales (ITP) y a su vez unas subidas del IVA , del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y de impuestos medioambientales. Estas subidas y bajadas dejarán en tablas a la Hacienda Pública, es decir, se va a recaudar la misma cantidad de dinero que hasta ahora. El cambio de partidas será de 10.000 millones de euros, que se ingresarán por las subidas de los tipos impositivos, pero se devolverán por las bajadas.

La propuesta, en principio, parece que conllevaría una subida fiscal por la decisión de suprimir deducciones, bonificaciones y exenciones. Aun así Lagares afirma que si se implantarán todas las medidas que han recomendado al gobierno, al contribuyente no se le encarecerían sus aportaciones si no que llegaría a pagar menos de lo que hace hoy.

Uno de los principales objetivos que se pretenden cumplir con la propuesta de la reforma fiscal es la reducción del déficit. La administración pública pretende reducir en 30.000 millones de euros el agujero de su deuda, en los próximos dos años. De ahí la explicación de la bajada de los impuestos con mayor peso e importancia, con la que se pretende la reanimación de la economía y el aumento otros impuestos, principalmente el IVA, para compensar la recaudación. De esta manera se reducirá el peso a las familias sobre los impuestos directos en un 70% de lo ingresado por el nuevo IVA y el otro 30% se aplicará a la reducción de impuestos sobre el capital, tanto del patrimonio como a rentas del ahorro.

Tributación en el IRPF de los rendimientos mobiliarios obtenidos o imputados

Para comprender de qué manera se va a producir la incorporación de la vivienda habitual en el IRPF primero debemos distinguir entre los componentes que se encuentran en su base imponible.

La Comisión plantea mantener el actual sistema dual de definición de base imponible, compuesta por una base general gravada mediante tarifa progresiva y una base del ahorro gravada mediante tipo único. Propone también una delimitación distinta de ambas bases, incluyendo en la base del ahorro la totalidad de los rendimientos inmobiliarios que actualmente se gravan por la tarifa general progresiva. La base del ahorro incluiría así los rendimientos de los capitales inmobiliarios, los rendimientos de los capitales mobiliarios y las ganancias y pérdidas patrimoniales, lográndose con ello una mayor neutralidad en el tratamiento de los rendimientos de los activos en los que se materializa el ahorro. Mientras que la base general comprenderá los rendimientos del trabajo y los procedentes de la explotación económica de su titularidad.

Según los sabios “Hay que advertir que la imputación de rendimientos inmobiliarios a efectos de su tributación en el IRPF, como se hace hoy en el impuesto español, puede justificarse por el hecho de que tales rendimientos forman parte de la renta de disfrute del contribuyente.”

Los rendimientos del capital inmobiliario siguen actualmente muy diferentes vías de gravamen en el IRPF. En primer término, los rendimientos estimados procedentes de la vivienda habitual no se imputan en la base imponible general de este impuesto, lo que constituye una auténtica exención de fuerte peso cuantitativo, dada la importancia que tiene en nuestro país la vivienda propia en el patrimonio familiar. Sin embargo, a partir de la segunda vivienda, que tiene un peso mucho más reducido en ese patrimonio, si se imputan en la base general del impuesto. Es decir todo propietario de una segunda vivienda sufriría un aumento de la base imponible del IRPF del 1,1% del valor catastral de los inmuebles. Con la reforma estos rendimientos obtenidos por nuestra vivienda habitual se imputarían a la base de ahorro del IRPF al igual que las otras viviendas, pero probablemente con un porcentaje menor.

El informe que se ha redactado carece de carácter vinculante por lo que El Gobierno tiene la pelota en su tejado, y deberá decidir si finalmente realiza esta reestructuración del IRPF incluyendo los rendimientos de la vivienda habitual.