Los empleos también se valoran a la hora de conceder hipotecas

Los Funcionarios


Lejos queda la época en la que las entidades bancarias concedían hipotecas a todo el que las pidiera. Daba igual si no tenías trabajo indefinido ni previsibilidad de ingresos futuros. Se tiraban a la piscina y ofrecían financiación a cualquiera. Los ciudadanos compraban sin tener capacidad para ello, finalmente el caldo de cultivo que con el tiempo se fue generando explotó.

Pero rápidamente se empezaron a producir los impagos y los consecuentes desahucios. Está situación cambio la política de los bancos, que ahora ya aplican de manera restrictiva. Se deben cumplir una serie de requisitos y si no cumples con el perfil no podrás obtener el capital solicitado.

La mejor manera de conseguir la hipoteca perfecta para cada persona es analizar el mercado y comparar las opciones que tenemos.

Los Funcionarios


Es uno de los trabajos con el que tendrás un acceso más fácil para conseguir financiación. Es así porque tras realizar las oposiciones y conseguir un puesto, va a ser para toda la vida en la mayoría de los casos. Precisamente son los trabajos estables lo que se rifan los bancos, quieren tener seguridad de que la persona con la que realizan el contrato será capaz de cumplir con lo pactado.

Si atendemos a los parámetros ideales para ser el perfecto cliente. Las hipotecas que se firmen de manera individual, deben estar comprometidas personas que al menos perciban 2.000 euros mensuales. Si hablamos de una hipoteca conjunta, la suma de los sueldos debe alcanzar por los menos los 4.00 euros al mes.

Los “semifuncionarios” y empleados con trabajo fijo


Las personas que tienen un trabajo estable y además gozan de una antigüedad considerable en la misma empresa son equiparables a los funcionarios, de aquí el término de “semifuncionarios”. Pero solo tendrán tal carácter las personas dedicadas a determinadas profesiones como: abogados, médicos, auditores, economistas, ingenieros, consultores y alguna otra que esté fuertemente demandada.

Frente a estos dos grupos se encuentran las personas que tienen un trabajo fijo y con senda remuneración a los otros. Pero no son ni funcionarios ni “semifuncionarios” por su actividad. El banco los tiene categorizados en un segundo lugar, aunque las características de solvencia de las empresas les respalden. Aun así afirma Javier Sevillano, experto en derecho bancario de la compañía Legal & Media, “Esa seguridad laboral y por la larga duración en la obligación de pago de los préstamo hipotecarios es su principal ventaja”. Mientras que Pau A Monserrat, director editorial de iAhorro, explica para el portal pisos.com que “Es obligado que también tenga unos ahorros suficientes para dar la entrada y no estar endeudado, además de que no tengan demasiado comprometida su capacidad de pago”

Los mileuristas y jóvenes


El salario mínimo es uno de los requisitos, a parte de las otras condiciones laborales, que los bancos tienen más en cuenta. Los 2.000 euros lejos están de la capacidad de cualquier particular con estas características. Monserrat señala que “Dos mileuristas no llegan a ingresos de 2.500 euros mensuales, que es lo que piden, a no ser que tengan unos ahorros de al menos de un 30% del valor de compra no tendrán acceso”.

Mientras que Sevillano confirma esta situación “Salvo que se pueda acudir a una vivienda de protección pública, a una subasta judicial de alguna vivienda que esté mal ubicada… en definitiva, salvo que se venda muy baratita, desgraciadamente y día de hoy el banco los descarta”. Los bancos descartan este perfil de clientes, por lo que solo les queda vivir de alquiler.

Una posible solución puede ser la de optar por viviendas que los bancos tengan entre sus activos. Las entidades, con el fin de sanear sus balances y deshacerse de estos pisos que para ellos resultan una carga, ofrecen mejores condiciones y la financiación se abre a un perfil más amplio de comprador.