Matilde Cuena: el prestamista irresponsable no paga ningún "peaje"

Hipotecas irresponsables

Chico saltando al vacío


Matilde Cuena Casas es profesora titular (acreditada a Catedrática) de la Universidad Complutense, editora del blog ¿Hay Derecho y una experta muy destacada en el estudio del préstamo responsable. Además, me une con ella una buena amistad profesional.


Nos ha concedido una entrevista que sin duda señala muchas de las carencias de nuestro ordenamiento hipotecario, con un análisis técnico de difícil contestación.

Hipotecas irresponsables


1.- Si un banco concede un préstamo hipotecario de forma irresponsable y el cliente acaba impagando, ¿Qué consecuencias tienes para el banco?

Todo banco asume riesgos con objeto de obtener una rentabilidad. Teóricamente, el banco es el primer interesado en no dar préstamos de manera irresponsable, pues si los riesgos superan los recursos propios (dinero de los depositantes), ello puede tener un impacto negativo en los balances de las entidades y que se ponga en riesgo el derecho de los depositantes (acreedores de la entidad). De ahí la necesidad de que el supervisor bancario (Banco de España) realice de manera eficaz su tarea de control interno de las entidades, precisamente por las consecuencias negativas que para toda la economía tiene una crisis financiera como la que estamos padeciendo.

En el caso del préstamo hipotecario, la mora del deudor tiene consecuencias todavía más negativas si el valor del inmueble dado en garantía pierde valor. De ahí que se devalúe la cartera hipotecaria de las entidades y se genere una apariencia de solvencia que no es real.

Por lo tanto, la actuación irresponsable de la entidad tiene consecuencias negativas para los accionistas y para los depositantes. Para evitar que éstos pierdan sus derechos, el Estado interviene rescatando la entidad con fondos públicos y al final acaba pagando el ciudadano. Esto se llama actuar con riesgo moral. Las entidades no padecen las consecuencias de su propia actuación irresponsable y como son “muy grandes para caer”, tienen un estímulo legal positivo a esta actuación irregular. El sistema era y sigue siendo lamentable.

2.- ¿Puede el cliente alegarlo en la ejecución hipotecaria?

Los bancos que actúan de manera irresponsable pueden ser objeto de sanciones administrativas, pero su actuación no tiene impacto en la validez y eficacia del contrato celebrado con el consumidor. Si a éste le han concedido un préstamo que no podía ya pagar en el momento de la concesión, será responsable, el contrato no deviene ineficaz y el acreedor no pierde ningún derecho. Ejecutará la garantía, el deudor deberá pagar los intereses.

En caso de concurso de acreedores del deudor, el prestamista irresponsable no paga ningún "peaje": ni se le subordina el crédito ni se ve afectado por el régimen de Segunda Oportunidad, el cual no impide la ejecución de la hipoteca. Solo si tras la ejecución de la hipoteca queda deuda pendiente, entonces podrá verse afectada por la Segunda Oportunidad, exonerándose el pasivo pendiente.
En otros países, en caso de préstamo irresponsable, el acreedor puede perder el derecho a los intereses e incluso el capital. Aquí no. En España, el banco es sancionado con una multa, siempre que el supervisor se entere de la irregularidad y le sancione.

Impago hipotecario


3.-  ¿Qué avances legislativos se han producido para minimizar las hipotecas que acaban en impago?

Para evitar la actuación irresponsable de las entidades se ha optado por establecer una mayor exigencia de provisiones bancarias. Es decir, para cubrir las consecuencias de la mora, las entidades tienen que reservar fondos. Cuanto más altas sean las exigencias de provisiones, menos dinero tiene la entidad para prestar, reduciéndose las operaciones y con ello la rentabilidad. Pero como las entidades siguen queriendo ganar dinero –y eso no es criticable- prestan menos, pero más caro. Por lo que al final, acaban pagando los mismos: los ciudadanos. Y además en España, el crédito se encarece para “todos” porque no hay ficheros de solvencia positivos que permitan un ajuste real de coste crediticio a la prima de riesgo real del cliente. En fin, antes de la crisis, la banca gana y después de la crisis, la banca sigue ganando. El perdedor es siempre el mismo: el ciudadano. No hay prevención de préstamo irresponsable y además tenemos crédito más caro aunque el precio del dinero esté a mínimos históricos. Peor no se puede hacer.

Muchas gracias Matilde Cuena; con profesionales de tu nivel es cómo el ciudadano entiende hasta qué punto las leyes le afectan en su día a día.

Sobre el autor del artículo.

Perito economista especializado en productos financieros y divulgador de economía en medios de comunicación. Profesor asociado de Economia Financiera en la UIB | Socio en Futur Finances | Futur Legal | Futur Hipotecas Autor del libro La Banca Culpable (Esfera de los Libros) y coautor del libro La Prevención del Soreendeudamiento Privado (Aranzadi)

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