Mi fianza en alquiler: Todo lo que debes saber

La fianza es obligatoria


A pesar de vivir en un país de cultura de vivienda en propiedad, las circunstancias económicas de los últimos tiempos han sido uno de los factores que han hecho que el alquiler gane poco a poco protagonismo. En 2014 según la Encuesta Continua de Hogares elaborada por el INE, el 16,6% de los hogares eran en alquiler y en 2015 ya eran el 17,5%.

Cuando nos decidimos por vivir de alquiler son muchas las cosas que hay que saber, hacer y tener atadas y “bien atadas”. Una de ellas es todo lo que atañe a la fianza. Algo sobre lo que hay cierta desinformación y que a menudo se deja en manos del arrendador.

Su razón de ser es la de una herramienta que garantice que la vivienda alquilada al final del alquiler se devuelve en buenas condiciones, sin desperfectos ni modificaciones sin permiso y sin cantidades pendientes de pago (suministros o el propio alquiler). En definitiva, una medida de protección para el arrendador en caso de que el arrendatario incumpla el contrato de alquiler.

Pero ¿Cómo tiene que ser la fianza? ¿Para qué sirve? ¿Me la devolverán? A continuación resolveremos todas estas cuestiones y alguna más.

La fianza es obligatoria


Y así lo marca el artículo 36 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), textualmente: “a la celebración del contrato será obligatoria la exigencia y prestación de fianza en metálico en cantidad equivalente a una mensualidad de renta en el arrendamiento de viviendas y de dos en el arrendamiento para uso distinto del de vivienda”. No cabe duda entonces de la obligatoriedad de la figura de la fianza.

En cuanto a su importe, se puede entender que el mínimo que marca el artículo mencionado es de la equivalencia a 1 mes (para viviendas). Si bien es verdad, ésta puede ser mayor y sea la que finalmente las partes pacten y convengan. Además, no es raro ver que los arrendadores pidan avales (bancarios o personales) como medida de protección adicional en caso de impagos, desperfectos…

El arrendador debe depositarla en un organismo oficial


Es obligación del propietario de la vivienda depositar la fianza recibida en el organismo oficial correspondiente y debe hacerlo en un plazo máximo de 30 días hábiles desde que entra en vigor el contrato de alquiler. Una obligación que viene determinada por la disposición tercera de la LAU, y que es competencia de las comunidades autónomas. Los propietarios deberán ingresar la fianza en el organismo correspondiente y dejar ahí el importe depositado hasta que se finalice el contrato. De no hacer el ingreso dentro del plazo puede derivar un recargo del 2% y en caso de no depositar la fianza, el propietario se enfrenta a multa.

¿Me la devolverán?


Si al término del contrato se han cumplido con las obligaciones pactadas y la vivienda está en buen estado el propietario tiene que devolver la fianza al ya ex inquilino. Pero como decimos, la fianza está depositada en la administración de la Comunidad Autónoma en cuestión, y es obligación del arrendador que solicite su recuperación.

Según el artículo 36.4 de la LAU, se puede entender que el plazo para que el arrendador devuelva la fianza sin pagar intereses es de 1 mes. Además del artículo se puede desprender que pasado ese mes desde la entrega de llaves del inmueble, si no se ha devuelto la fianza, ésta devengará el interés legal, es decir, que generará intereses que el arrendador tendrá que pagar al arrendatario. Concretamente el artículo dice lo siguiente: “El saldo de la fianza en metálico que deba ser restituido al arrendatario al fin del arriendo, devengará el interés legal, transcurrido un mes desde la entrega de las llaves por el mismo sin que se hubiere hecho efectiva dicha restitución”.