Pedir dinero con una hipoteca

Hipotecarse puede significar perderlo todo



La necesidad de obtener liquidez puede deberse a múltiples finalidades, algunas a largo plazo y otras a corto plazo. Si necesitamos dinero para un plazo corto, como por ejemplo un viaje o pagar una deudas, hipotecarse está desaconsejado. Es mucho mejor solicitar un préstamo tradicional a devolver en varios años, un crédito rápido o, si el dinero lo necesitamos a muy corto plazo, un minicrédito.

Si el dinero lo necesitamos para un proyecto a largo plazo, como podría ser la reforma de nuestro hogar o iniciar un negocio, puede tener sentido utilizar un préstamo hipotecario sobre nuestra vivienda para ello. En todo caso, ha de quedar muy claro el riesgo que asumimos.

Hipotecarse puede significar perderlo todo


Puede sonar exagerado, perderlo todo, pero no lo es.

Antes de reformar nuestro hogar o hipotecar la vivienda habitual para conseguir dinero para un proyecto empresarial, tenemos que tener muy claro el riesgo de la hipoteca en España. Si no pagamos el préstamo adecuadamente, a las tres cuotas impagadas el banco puede ejecutar la garantía e iniciar el procedimiento de subasta del hogar familiar. Tenemos solo una oportunidad cada 5 años para ponernos al día, pagando solo la deuda impagada y los intereses y costas correspondientes. De no hacerlo, el banco puede exigirnos el total del préstamo más todos los gastos o acabar subastando la casa.

Con la legislación hipotecaria actual, muy criticable en cuanto a la protección del hipotecado, el banco puede adjudicarse el inmueble por el 70% del valor de tasación y seguir exigiéndonos ese 30% restante, más los intereses de demora (cuyo límite es el triple del interés legal del dinero) y costas. En otras palabras, según sea la deuda respecto a la tasación, podemos perder la casa y tener una deuda de por vida, de la que responderemos con todo nuestro patrimonio, presente y futuro.

Por tanto, a la necesidad de dinero, el análisis severo de nuestra capacidad de devolverlo.

Conseguir liquidez


Una vez tenemos claro que seremos capaces de devolver la deuda, no en base a lo que nos diga el banco sino a nuestro análisis de riesgo, podemos analizar las formas de conseguir dinero hipotecando un bien inmueble. Lo más habitual es que sea nuestra vivienda habitual, si bien podríamos estar hablando de una segunda residencia o incluso un garaje o local.

Hay varias vías para ello, entre las que podemos destacar:

  • Hipotecar una vivienda libre de cargas.



  • Ampliar la deuda pendiente de un préstamo hipotecario ya en vigor, con el mismo banco. La operación se instrumentaría como una novación con ampliación de deuda. Es la opción con menos gastos, ya que no hay que volver a constituir una nueva hipoteca ni cancelar el préstamo actual. En todo caso, todo depende de que seamos un buen cliente para el banco y acceda a esta operación, que podría suponer que nos aumentara el tipo de interés del préstamo global, lo que acabaría suponiendo costes financieros indeseables. Lo normal y mucho más caro es que si queremos un préstamo superior, el otro banco nos conceda una nueva hipoteca, pero cancelando la anterior.



  • Subrogar el préstamo a otro banco, cambiando la hipoteca de entidad financiera y, después, firmar una escritura de novación ampliando la cantidad adeudada. El problema puede ser de tiempo, ya que la mayoría de entidades querrán esperar a que la subrogación esté debidamente inscrita en el Registro de la propiedad antes de concedernos la novación, lo que supone varios meses de espera. Además, podría ser que nos aprobaran el cambio de banco para después denegarnos la ampliación de deuda.



  • Solicitar una segunda hipoteca mediante la disposición de parte del crédito disponible, en los casos de créditos hipotecarios (el más conocido es la hipoteca abierta de La Caixa).  Aparte de que el banco volverá a estudiar la operación de endeudamiento, tener en cuenta que es una segunda cuota a pagar al mes.



  • También es posible, pero no frecuente, que el banco en el que tenemos el préstamo hipotecario nos conceda otro préstamo hipotecario por el importe que necesitamos, en segundo rango. Por costes es una buena opción, si bien hay que tener claro que pagamos dos cuotas diferentes.


Variadas son las opciones financieras que, sin embargo, dependerán de la voluntad del banco en cuestión, con el que tenemos que saber negociar.

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