Productos de inversión, la asignatura pendiente de los españoles

¿Cuáles son los productos de inversión?


El desconocimiento de la sociedad española en materia de finanzas queda reflejado en el último estudio realizado por ING sobre ahorros. La entidad naranja ha lanzado una encuesta en 15 países para evaluar los conocimientos de la población mundial sobre los productos financieros. Con un total de 14.664 encuestados repartidos entre Austria, Bélgica, República Checa, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Holanda, Polonia, Rumania, España, Turquía, Reino Unido, Australia y Estados Unidos, los resultados en nuestro país son concluyentes: Los productos de inversión son la asignatura pendiente de los españoles.

¿Cuáles son los productos de inversión?


La falta de cultura financiera en nuestro país, patente en la encuesta de ING, nos insta a hacernos una pregunta, ¿cuáles son los productos de inversión?
Existe un amplio abanico de productos de inversión:
Un primer ejemplo son los productos de Renta fija, que podemos dividir entre aquellos de deuda pública, que son los que emiten los gobiernos (bonos y obligaciones del Estado, Letras del Tesoro y Deudas Autonómicas); renta fija privada como cédulas hipotecaras, bonos y obligaciones convertibles, pagarés de empresa, etc., emitidos por entes corporativas como bancos; y, por último, participaciones preferentes.
Por otro lado encontramos la Renta variable, entre las que distinguimos acciones cotizadas y no cotizadas, derechos de suscripción y asignación gratuita de acciones, acciones de SICAV, participaciones en FIM y FIAMM, etc.
Los fondos de inversión se definen como instituciones de inversión colectiva, por lo que los resultados individuales vendrán determinados por los beneficios obtenidos por el conjunto de inversores. Cada una de las aportaciones al fondo se denomina participación y cada inversor partícipe. Existen múltiples tipos de fondos como los de renta fija, renta variable, fondos mixtos, fondos globales y fondos garantizados.
Otros productos de inversión son los híbridos, que por su naturaleza no pueden considerarse ni de renta fija, ni de renta variable; los productos derivados, cuyo valor viene de la evolución del precio de un producto subyacente; y los productos estructurados en los cuales se unen dos o más productos financieros formando una única estructura.

España a la cola en nivel de ahorro


La encuesta realizada en nuestro país arroja un primer dato cuanto menos alarmante, y es que los españoles estamos entre los europeos que menos conformidad mostramos con nuestro nivel de ahorro. Un 34% de nuestra población, es decir, uno de cada tres dice no contar con ahorros de ningún tipo, lo que lleva a situarnos junto a países como Italia, Rumanía o Polonia.

Los hombres invierten más que las mujeres


La situación que ofrece el mercado con tipos de interés en mínimos permite que los productos de inversión sean una opción al alza, en este momento, para obtener un dinero extra. Sin embargo, la gran mayoría no se aventura a su uso por falta de conocimientos en la materia. Un 54% de los encuestados se replantearía invertir si la información sobre estos productos fuese mayor.
Esta desinformación respecto a los productos de inversión y ahorro es más acuciante en las mujeres que en los hombres. Los roles tradicionales, asumidos por el hombre en temas económicos, provocan que el desconocimiento en materia financiera sea mayor en las mujeres.
La distancia entre ambos sexos se hace más patente cuando los productos que aparecen en escena son más novedosos. Además, otro dato que clarifica esta situación es que las mujeres son más reticentes al riesgo que implica la inversión de dinero.
En cuanto a los grupos de edad, podemos diferenciar dos rangos con distintos patrones. Por un lado, los menores de 25 años, los cuales poseen un conocimiento mayor sobre los nuevos productos, por otro, aquellos cuya edad supera los 25 que realizan una interpretación mucho mejor de los productos más tradicionales.
Esta desinformación o la falta de conocimientos tiene una solución para el 72% de los encuestados. Una buena educación desde la infancia en materia financiera ayudaría a una mejor formación de ahorradores, por lo que la propuesta de una asignatura sobre finanzas es una gran opción para dos de cada tres españoles.