¿Qué pasa con mi hipoteca si España sale del euro?

Pau A. Monserrat I

Los préstamos hipotecarios si salimos del Euro

¿Qué pasa con mi hipoteca si España sale del euro?



Una pregunta que nos están haciendo nuestros usuarios con cierta insistencia, es qué efectos tendría una hipotética salida de España del euro sobre su deuda hipotecaria.

La respuesta no es sencilla, dado que no hay ningún mecanismo establecido en los Tratados de la Unión Europea que recojan lo que ocurre si un país abandona la moneda única. En todo caso intentaremos responder a la pregunta, relacionada con otras que ya hemos contestado o contestaremos:

 

 

 

Los préstamos hipotecarios si salimos del Euro


Antes de profundizar con un ejemplo, explicado en Invertia, resumiremos la situación:

Si España sale del Euro podrían pasar dos cosas:

 

 


  • Que el Euro siguiera como moneda del resto de países.

  • Que desapareciera el Euro y se volviera a las monedas anteriores, cosa probable si España dejara la Unión Monetaria.


  •  


Por otra parte, con la deuda hipotecaria podrían ocurrir dos cosas muy diferentes:

 

 


  • Que siguiera en Euros, con los efectos devastadores de un tipo de cambio desfavorable con la neo-peseta, pero con el beneficio de tipos de interés relativamente bajos del euro.

  • Que se redenominara en pesetas, con el beneficio de una deuda menor, pero los perjuicios de tipos de interés en España mucho más altos de los que disfrutamos siendo iembros de la Unión Monetaria.


  •  


Según los diferentes escenarios, múltiples consecuencias dispares tendría la salida del euro de España sobre las hipotecas.

Si la moneda de curso legal en España vuelve a ser la peseta, nos encontramos con dos tipos de deudas hipotecarias. Las contraídas con anterioridad al euro y las que se firmaron estando en vigor la moneda única.

Desde un punto de vista legal es muy difícil mantener que una hipoteca que estaba en pesetas no se vuelva a redenominar a esta moneda si salimos del euro. A fin de cuentas, en pesetas era la deuda original.

No pasa lo mismo con las hipotecas firmadas ya en euros. La deuda se contrajo con esta moneda y, si continua vigente en otros países, se podría defender que jurídicamente la deuda siguiera en euros. Otro cantar sería que el euro desapareciera como moneda, lo que implicaría la conversión en pesetas sin lugar a dudas.

Lo que ocurriría en el caso de que el euro continuara es jurídicamente bastante discutible. A fin de cuentas la deuda se contrajo en la moneda de curso legal en el momento de la firma, el euro. Si cambia ésta, no es tampoco descabellado concluir que se tiene que redenominar a pesetas, la deuda.

 

 

Si mi hipoteca pasa de euros a pesetas


Dado que no tenemos ejemplos recientes que establezcan que ocurre cuando un país pierde su moneda y crea una de nuevo (la peseta no existe, no lo olvidemos), podría ocurrir tanto que todas las deudas familiares se convirtieran a la neo-peseta como que siguieran en euros (si esta moneda siguiera existiendo).
En todo caso, si la hipoteca pasa a pesetas y nuestra deuda pendiente es en ese momento de 150.000 euros, se convierte a pesetas en base a un tipo de cambio que establecen los políticos.

No se sale de la lógica económica que seríamos un 20% más pobres, lo que significa que en la conversión a neo-pesetas se reflejaría este empobrecimiento respecto a la zona euro.
El tipo de cambio original era de 166,386 pesetas por euro. A este tipo la conversión sería de 24.957.900 pesetas. Sin embargo no sería la misma, ya que deberíamos asumir que somos más pobres respecto al exterior, un 20% para recuperar competitividad y exportar más barato.

Por tanto habría que pagar más pesetas por el mismo euro, supongamos que un 20%, es decir, 199,663 pesetas por euro. En este caso, nuestra deuda hipotecaria sería de 29.949.450 pesetas (debemos más dinero al banco por efecto del tipo de cambio).

Pero el gran problema no viene de esta deuda, sino de los tipos de interés hipotecarios de las hipotecas a tipo variable. Los que tengan hipotecas a tipo fijo salen muy beneficiados, que que seguirán pagando unos tipos de interés “bajos” pactados cuando España era de la UEM. Imaginemos que lo tienen pactado al 6%, a 25 años. La cuota de la hipoteca en pesetas sería de unas 192.964 pesetas.

El problema son las hipotecas a tipo variable y los tipos de interés aplicables; en una España fuera del euro ver primas de riesgo de 600 no sería nada descabellado. Ello podría implicar tipos de referencia (una especie de Mibor) al 8% o más. Una hipoteca, con un diferencial de 2 pagaría un 10%, que a 25 años supondría una cuota de 272.150 pesetas (más de 79.000 pesetas que el hipotecado a tipo fijo).

En resumen, si se pasaran las hipotecas de euros a pesetas los hipotecados a tipo variable acabarían pagando más por efecto del tipo de interés (pese a la devaluación de la peseta), que sería mucho más alto que los que ahora disfrutamos estando en la UEM. Y nuestros sueldos se cobrarían en pesetas, claro.

La relación tipos de cambio y tipos de interés con el euro irían marcando el grado de pérdida que experimenta el hipotecado por la salida del país de la zona monetaria común.

 

 

Si la hipoteca continúa en euros


Nuestros sueldos en pesetas y una deuda en euros que cada vez se hace más difícil de pagar por el tipo de cambio sería un problema nacional. La parte buena es que, se supone, el tipo de referencia aplicable a las hipotecas a tipo variable seguiría bajo (mientras la economía de la zona euro resultante no creciera demasiado).

Volvamos a la hipoteca de 150.000 euros. Con un tipo de cambio de 199,663 la cuota mensual en el momento de la conversión sería de unos 750 euros (al 3,5% a 25 años). Para pagarlos tendríamos que cambiar pesetas a euros. Unas 149.747 pesetas.

Imaginemos que la evolución del tipo de cambio sigue devaluándose un 15% adicional en un año, estando en 229,612 pesetas por euro. En la revisión anual el que paga variable y resulta que el tipo de interés sigue en el 3,5%, tiene que volver a cambiar pesetas en euros. La cuota se mantiene en 750 euros, pero ahora nos cuesta 172.209 pesetas.

Y el que pagase a tipo fijo, al 6% del ejemplo, con la misma hipoteca en euros, afrontaría una cuota de 966 euros. Cambiando las pesetas a euros le costaría 221.805 pesetas.
Con unos ingresos en pesetas y una deuda en euros, el efecto de tipos de interés de la zona euro y los tipos de cambio peseta/euro modularían los efectos, si bien lo más probable es que acabaría saliendo perdiendo el cliente.

Complejos escenarios que, en todo caso, tienen muy pocas probabilidades de ocurrir. Europa gana con un euro sólido, y los políticos al final suelen moverse por incentivos económicos. Volver a la peseta es más improbable que avanzar en una integración fiscal europea, que es lo que se necesita.

 


Nos esforzamos por encontrar la hipoteca perfecta para ti, de forma sencilla, rápida y segura. Somos líderes en el sector y negociamos con las principales entidades bancarias para conseguir las mejores ofertas y poder ofrecerte nuestros servicios de manera totalmente gratuita y sin compromiso.