Qué hacer si tengo una tarjeta revolving

Costes de emisión, comisiones por disposición de efectivo e interés por fraccionar operaciones

Financiar una compra supone siempre asumir un coste. Esto no es malo de por si, lo es desconocer el funcionamiento del instrumento de financiación, sus costes y elegir opciones que, pueden aparentar ser buenas, como por ejemplo pagar una cuota baja que al final perjudique el bolsillo del consumidor.

Esto ocurre especialmente con las tarjetas revolving o de compras, unos plásticos especialmente diseñados para financiar compras por sus diferentes características pero con un interés TAE muy elevado, en muchos casos por encima del 25%:

  • Permiten fraccionar en cuotas bajas, algunas desde tan solo 25 euros mensuales.
  • Muchas tarjetas revolving son gratuitas sin condiciones o lo son si se realizan un cierto volumen periódico (generalmente anual)
  • También hay tarjetas revolving que se pueden contratar sin cambiar de banco.

Además de estas ventajas para incentivar su contratación y uso, otras son menos sutilies y “empujan” al usuario a que fraccione operaciones y use la tarjeta como:

  • No permitir el pago total de las operaciones o si se hace, cancela la deuda, tener que pagar una comisión por ello.
  • Que ofrezcan reclamos, como descuentos en combustible, siempre que se fraccione la operación

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Cómo usar una tarjeta revolving correctamente

Todo ello nos obliga a realizar un uso inteligente de la tarjeta, para procurar controlar tanto qué se financia, cuánto se financia y hasta cuándo.

Por todo ello hay que tener en cuenta diferentes puntos para comprobar si nos conviene pagar con tarjeta revolving:

Coste implícito de la tarjeta

Comisión por emisión y renovación. Hay tres posibilidades: que sean gratuita tanto en su emisión y renovación, que lo sea solo en la emisión (primer año) pero luego haya que pagar una comisión (muchas veces importante) por su renovación, y por último que tenga un coste desde que la contratamos. En las tarjetas revolving nos encontramos los tres casos y hay que tenerlos muy en cuenta para hacer una comparación.

Coste explícito de financiación

el tipo de interés y las comisiones. En las tarjetas revolving se fraccionan las compras y por ello se paga un tipo de interés por ello, y en muchos casos de los más elevados del sector, por encima un 25%.

En un principio, puede parecer una buena elección, cómoda, especialmente si se pagan cuotas bajas, pero si se alargan mucho en el tiempo se multiplican el cómputo de intereses.

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Tendrás varias alternativas

Fraccionar durante un número de meses determinado: Se reparten tanto la cantidad que corresponde a la deuda como a los intereses que se generen en este tiempo. Con esta modalidad conocemos el final de la operación, lo que pagamos mes a mes y controlamos mucho mejor el coste.

Pagar una cantidad fija al mes: Conocemos que cantidad vamos a pagar, pero sólo aproximadamente cuando vamos a finalizar de financiar. El tiempo dependerá si vamos añadiendo nuevas compras a nuestra tarjeta. El mayor riesgo es que la cantidad sea muy pequeña y con ello lo que paguemos principalmente sean intereses.

Pagar un porcentaje sobre la deuda al mes: Se parece a la opción anterior, pero ni conocemos que vamos a pagar mes a mes ni tampoco cuando va a finalizar el pago, de hecho, hasta que llegue a la cantidad mínima que obligue la tarjeta (por ejemplo, un 5% de la deuda con un mínimo de 30 euros), esta no finalizaría.  Además, si se suman nuevas compras siempre irá quedando una cantidad pendiente que genera intereses.

Las diferencias en el coste entre las tres formas para financiar una compra con tarjeta pueden ser importantes. En la mayoría de las tarjetas se puede alternar distintas formas de fraccionamiento, y si algún mes no se puede pagar mucho, bajar la cuota para en otro poder pagar más. Pero siempre, hay que procurar pagar lo máximo mes a mes, para que el coste total de la financiación sea el menor posible.

Compras mínimas

Por último. puede que la tarjeta obligue, para no tener un coste adicional, a tener un volumen de coste misma y estar este financiado.

El resultado de combinar coste y acumular intereses es que se puede encontrar con una financiación  muy cara comparada con otras alternativas.

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