¿Qué son los préstamos apalancados?

Herramienta financiera con la que se usa el endeudamiento para llevar a cabo una operación y maximizar beneficios


Un préstamo apalancado es aquel dinero que una entidad otorga a crédito a una persona física o jurídica con el fin de financiar una operación, generalmente una operación de inversión. Esto es lo que se conoce también como apalancamiento financiero. Resultan palabras técnicas cuyo significado no es sencillo de entender.

El apalancamiento financiero es en definitiva utilizar el endeudamiento para llevar a cabo una operación y maximizar los beneficios de ésta. Es ese endeudamiento, es decir, ese crédito que entra en juego, el que funciona como “palanca” para impulsar la operación y sus beneficios en caso de que los hubiera.

En caso de plantear una inversión y optar por el apalancamiento financiero, se pedirá un crédito y utilizarlo para completar la inversión. Es decir, se utilizará parte de capital propio y parte de capital prestado para realizar la inversión. Esto hace que la inversión total inicial sea más elevada y por tanto la rentabilidad futura e hipotética también sea notablemente mayor.

Aunque es más utilizado a través de sociedades y en grandes operaciones (sobre todo en compra de acciones), a nivel particular también es posible llevar a cabo el apalancamiento financiero y hacer uso de un préstamo apalancado.

¿Cómo se mide el apalancamiento?

El apalancamiento financiero es posible medirlo teniendo en cuenta el capital propio que se ha aportado y el capital prestado. Será el resultado de dividir el total de la inversión entre el capital propio. El resultado será el apalancamiento financiero utilizado.

Si se ha llevado a cabo una inversión de 10.000€ y se han usado 1.000€ de capital propio, el apalancamiento financiero será de 1:10, esto quiere decir que, por cada euro de capital propio, 9 son de deuda (del préstamo apalancado).

¿Qué ventajas tiene el apalancamiento financiero?

La mayor y principal ventaja reside en la posibilidad de aumentar de forma considerable el beneficio o rentabilidad. Siguiendo el ejemplo anterior, si para la inversión en la compra de acciones (a 1€/acción) se han utilizado 10.000€ (1.000€ de fondos propios y 9.000€ de deuda), y se ha obtenido con la venta de acciones(a 1,5€/acción) 5.000€ de rentabilidad, se habrá obtenido una rentabilidad del 50%.

En este caso, la inversión ha ido bien y se ha multiplicado la ganancia: 

 

15.000€ de rentabilidad – 9.000€ del préstamo – 1.000€ de intereses del préstamo =  5.000€ de rentabilidad propia, habiendo invertido 1.000€ de fondos propios y tras pagar el préstamo apalancado al banco

 

Si la principal de esta operación es multiplicar las ganancias, el principal inconveniente es el riesgo de que la operación de inversión no salga bien y haya pérdidas. En ese caso, se habrán experimentado pérdidas en la inversión y habrá que hacer frente al pago del préstamo apalancado. La peor de las consecuencias podría ser tener que declarar la insolvencia de la compañía o del particular. Las pérdidas también aumentan con el apalancamiento.

Un crédito apalancado sirve para poder llevar a cabo el apalancamiento financiero y por lo tanto acceder a operaciones a las que de otro modo no se tendría acceso. Es una herramienta financiera útil, pero que conviene analizar y valorar antes de llevarla a cabo dados sus riesgos.

El mejor consejo es antes de pedir un préstamo apalancado, estudiar bien la operación, la inversión, los riesgos, las probabilidades de éxito, consultar a expertos y sobre todo “no poner todos los huevos en la misma cesta”, es decir, dejar parte del capital propio fuera de la operación para poder tener así un margen de maniobra económica en caso de que la inversión no salga como se espera.