Saldremos de la crisis, ¿pero cómo?

No pagan más los que más ganan


Ayer el club de negocios GE Business Club nos invitó como expertos en economía a dar una charla junto a Raúl Burillo, inspector de Hacienda muy conocido por su trabajo contra la corrupción y el fraude fiscal en nuestro país.

Raúl Burillo también apareció en su día en el programa de Jordi Évole 'Salvados', hablando de la lucha contra la corrupción en España:



En primer lugar hablé yo sobre la incipiente recuperación económica, si de crecimiento del PIB nos referimos, que ya se está produciendo en este 2014 y parece que se va a consolidar en el 2015.

Analicé algunos costes ocultos del rescate financiero y las expectativas de aumento del crédito a las empresas y sus condicionantes.

Sin duda alguna, el gran fracaso como economía de nuestro país sigue siendo la creación de empleo, ya que según el FMI el paro estará por encima del 20% hasta el 2019, escenario catastrófico que nos impide hablar de una salida de la crisis consistente. Os dejo la presentación por si queréis profundizar algo más en los datos:


Por su parte Raúl Burillo explicó magistralmente las debilidades de todo el sistema tributario, maquilladas durante la burbuja inmobiliaria por los ingresos atípicos de la construcción.

No pagan más los que más ganan


La primera injusticia del sistema tributario que señaló Burillo hace referencia a que el peso de los ingresos tributarios en España se centra en las rentas medias, no en los grandes patrimonios. Idéntica situación se da en la tributación real de las empresas.

Según el ponente, el 90% de la tributación en el IRPF la aportamos los contribuyentes que ganamos menos de 60.000 euros.

Por otro lado, más de un 60% de los ingresos por el Impuesto de Sociedades proceden de las pequeñas y medianas empresas, pagando las grandes tipos efectivos muy inferiores (aproximadamente un 5% de gravamen, si sumamos los beneficios que tienen dentro y fuera de nuestro territorio nacional).

Economía sumergida


Se calcula que las actividades que no aportan ingresos al Estado suponen un 20% del PIB. Nada más y nada menos que 80.000 millones al año que no ingresan en las arcas públicas.

Sin embargo, mantiene Burillo, el esfuerzo para aumentar los recursos de la inspección tributaria no crecen, fruto de un aparente desinterés de la clase política en esta apartado.

El sistema tributario es ineficaz e injusto


Hay un desfase de cerca del 30% entre lo que ingresa y lo que gasta el sector público, situación insostenible a largo plazo que nos ha llevado a tener una deuda pública que ya roza el billón de euros.

Raúl Burillo va más allá y afirma que es posible que el propio sistema tributario sea inconstitucional, si bien no hay político que se atreva a plantearlo en estos términos. Los principios constitucionales se incumplen o no se garantizan de forma adecuada en relación a:

  1. La suficiencia de los ingresos para pagar los gastos.

  2. la justicia y equidad, ya que no pagan más los que más tienen, sino más bien al contrario.

  3. Un sistema tributario debería facilitar el desarrollo económico, cosa que no ocurre en estos momentos.

  4. La lucha contra el fraude es muy débil, con apenas 1.000 inspectores.


Parafraseando el libro ¿Hay Derecho?, acabaría este artículo con la siguiente reflexión:

En una democracia de baja calidad, los jueces (y los inspectores de Hacienda) son la última trinchera del Estado de Derecho.