Seguridad y rentabilidad en los seguros de ahorro

Más riesgo, más rentabilidad

ahorrar con seguros


Dentro del mercado de los productos dedicados al ahorro, existen varios de ellos destinados a ayudar a aquellos clientes que quieran sacar la máxima rentabilidad posible a sus ahorros sin llegar a las grandes inversiones.
Dentro de este tipo de productos, los más utilizados entre los pequeños ahorradores han sido desde hace tiempo los depósitos a plazo, que remuneran unos intereses a cambio de tener una cierta cantidad de dinero ingresada en el banco. Sin embargo, la bajada de los tipos de interés ha propiciado la reducción de la rentabilidad de los productos de ahorro, y sobre todo los depósitos atraviesan ahora mismo un mal momento.
Una alternativa que suele ofrecerse como similar a los depósitos son los seguros de ahorro. Antes de nada, la primera aclaración que debe hacerse es que estos últimos no se encuentran garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que sí lo hace para los depósitos hasta los 100.000 euros por cada cliente y entidad. Lo cual no quiere decir que sean productos con un gran riesgo, ya que pueden ser perfectamente una buena opción para ahorradores conservadores, ya que como seguros tienen un cierto tipo de interés garantizado al llegar al vencimiento.
Este tipo de seguros pueden ser comercializados de forma indistinta tanto por las entidades bancarias como por las aseguradoras, lo cual se traduce en una amplia oferta al alcance de los clientes. La cantidad que pagamos por el seguro (la prima) puede abonarse de forma periódica o de una sola vez, según convenga. Los intereses de los seguros están calculados según un “interés técnico” que no se corresponde con el famoso TAE, por lo que hay que tener cuidado de no confundirlos.

Más riesgo, más rentabilidad


Para el perfil típico de un cliente de los seguros, un ahorrador conservador o moderado existen interesantes opciones además de los seguros de ahorro tradicionales.: los PPAs o Planes de Previsión Asegurados y los PIAS o Planes individuales de ahorro sistemático.
Ambos suele utilizarse por aquellos ahorradores que no quieran asumir riesgos con su dinero pero también quieren asegurar un dinero extra para cuando llegue su jubilación, sin esperar rentabilidades muy elevadas. Tienen características similares tanto a los fondos de pensiones como a los depósitos bancarios: por ejemplo, tributan en el IRPF también de la misma manera que los primeros, pero por el contrario, un seguro de ahorro puede rescatarse en cualquier momento.
En temas de seguros de ahorros también es posible asumir un poco más de riesgo para aumentar la posible remuneración. De la misma forma que ocurre en cualquier tipo de inversión, a más riesgo, mayor rentabilidad.
Para ello podemos fijarnos en los llamados seguros de ahorro Unit Linked, compuestos por distintas modalidades de fondos de inversión y mediante los cuales el riego de invertir corre a cargo del cliente y no de la aseguradora, independientemente de las garantías de ésta última. La fiscalidad es también beneficiosa: es posible cambiar de fondos sin tributar siempre que no se reembolse el dinero obtenido.
Este tipo de seguros están pensados para aquellos que tienen un conocimiento suficiente del mundo de las finanzas como para seguir de cerca su inversión (aunque no invierta de forma directa, sino a través de una compañía) y además buscan la máxima rentabilidad.
Dependiendo de nuestro perfil, los seguros de ahorro que más se adaptan a nosotros serán diferentes. Pudiendo escoger entre la amplia oferta del mercado, lo más recomendable es tomarse un tiempo antes de contratar un producto con una duración de varios años.