Seguros multirriesgo de hogar (I): ¿qué cubren?

muchas otras coberturas

seguro multirriesgo


Éste es un extracto de la Guía de compraventa de viviendas de iAhorro. Puedes descargarla completa y de forma gratuita aquí.

Los seguros multirriesgo del hogar son aquellos que cubren los daños causados al inmueble o a los bienes que se encuentran en él, como consecuencia de una amplia variedad de riesgos, como son: incendio, robo,
responsabilidad civil, daños por agua, entre otros.
De hecho, este tipo de contratos no sólo se ofrece para hogares, sino que es extensible para cubrir los mismos riesgos de comunidades de propietarios, comercios o empresas.
El punto más importante de este tipo de seguros está en las coberturas, ya que pueden diferir de forma importante entre distintas compañías. En la práctica, los distintos seguros suelen tener en común las coberturas mínimas sobre riesgos como incendio, agua, robo, defensa jurídica y responsabilidad civil. Sobre estas se establecen unas sumas aseguradas, que suelen configurarse de forma separada, ya que las coberturas pueden contratarse independientemente:

  • Continente: Cubre los daños que se puedan producir en la vivienda, garaje, trastero (bienes que no puedan separarse del inmueble sin causarle un menoscabo) y elementos fijos de las mismas (por ejemplo, armarios empotrados), instalaciones, etc. También se incluye la parte proporcional que corresponda de las zonas comunes del edificio o la urbanización. Por ejemplo, el seguro que cubre el continente nos repararía los desperfectos en el caso de que se mojaran las paredes por una fuga de agua, que se rompiera el cristal de una ventana o que se quemara la pared de la cocina por un descuido mientras cocinamos.

  • Contenido: Abarca los muebles y otros bienes que se encuentran dentro de la vivienda (muebles, electrodomésticos, ropa, otros enseres personales, provisiones y víveres). La compañía nos indemnizaría, por ejemplo, si hubiese ocurrido un robo en nuestra casa, compensándonos en función del valor de los objetos sustraídos, o nos repararía el cristal de una mesa que se nos ha roto. Muchas compañías excluyen total o parcialmente (estableciendo límites) joyas, antigüedades y bienes de gran valor. Estos se suelen asegurar con coberturas adicionales, en muchas ocasiones sujetas a tasación (valoración expresa e individualizada). La inclusión en el seguro de estos bienes de especial valor podrá dar lugar a un incremento notable de la prima.

  • Responsabilidad Civil: Cubre las reparaciones y especialmente las indemnizaciones que el asegurado tenga que pagar a otras personas por los daños materiales, personales o perjuicios económicos que les ocasione (por ejemplo, dejando un grifo abierto que provoca una inundación al vecino). Con carácter general, la cobertura de responsabilidad civil cubre las indemnizaciones que tendríamos que afrontar como consecuencia de daños causados a terceros por nuestras acciones u omisiones negligentes o las de los que viven en la vivienda asegurada, con los límites establecidos en la póliza.


El seguro multirriesgo del hogar es uno de los seguros más comunes a la hora de la compraventa, ya que frente a la obligación de contratar un seguro de daños, son muchos los clientes que lo extienden para cubrir no sólo esta eventualidad sino muchas otras coberturas. Por todo ello debe tener en cuenta toda una serie de puntos clave y recomendaciones.
A la hora de contratar:

  • Consultar con la entidad financiera, aseguradora o con un mediador, de cuáles son las principales características del mismo y considerarlas de acuerdo con tus necesidades prioritarias y lo que realmente quieres asegurar. No es aconsejable recabar la opinión del empleado de la oficina, solamente, y menos si este trabajador no es experto en seguros (lo cual es bastante usual en oficinas no especializadas en el ramo del seguro).

  • Obtener toda la información necesaria antes de contratar un seguro. Es un derecho de todo asegurado y, por tanto, debes pedir todas las explicaciones y aclarar todas tus dudas en relación con el producto que vas a contratar.

  • Es fundamental leer y entender bien todas las condiciones de la póliza y conocer los límites de indemnización y exclusiones de las coberturas antes de celebrar el contrato de seguro, especialmente respecto a las coberturas en las que los siniestros son más frecuentes. Por ejemplo, daños por agua (comprobar si están cubiertos o si tienen alguna limitación en los gastos de localización y reparación de las averías) y robo.

  • La entidad aseguradora, de acuerdo con el artículo 5 de la Ley de Contrato de Seguro (LCS), tiene la obligación de entregar al tomador del seguro, directamente o a través de un mediador, la póliza completa, que está formada tanto por las condiciones particulares como las generales.

  • El contrato de seguro se perfecciona por el consentimiento, no obstante lo cual debe formalizarse por escrito. Esto significa que el contrato existe desde que ambas partes (aseguradora y tomador) consienten en que se realice, aunque el mismo no se firme. Si no se ha realizado por escrito, cualquiera de las partes puede solicitar que se formalice por escrito.

  • La entidad aseguradora debe poner todos los medios a su alcance para facilitarle la firma del contrato. Antes de proceder a la firma del mismo, asegúrate de conocer y entender todas las cláusulas del contrato, especialmente las cláusulas limitativas, cuya validez está condicionada a que estén destacadas en la póliza y a que sean específicamente aceptadas por el tomador mediante su firma.

  • Guarde toda la documentación que le entreguen. Puede ser útil en caso de siniestro. No obstante, si extravía la póliza puede pedir un duplicado a su entidad en cualquier momento.


Específicamente para los seguros multirriesgos del hogar, se debe tener en cuenta otra serie de puntos:

  • Las pólizas deben ser claras y precisas; el tomador y el asegurado deben comprender cuales son los derechos y obligaciones derivados de la contratación del seguro.

  • Uno de los puntos más importantes es la declaración de las sumas aseguradas (incluyéndose en las condiciones particulares de la póliza como de forma separada para los bienes de alto valor) para que la indemnización sea suficiente para hacer frente a la pérdida económica que pueda sufrir. Si la suma asegurada es inferior al valor del bien asegurado, en caso de siniestro la entidad aseguradora aplicará la regla proporcional, lo que implica que la indemnización cubrirá el daño sufrido por el asegurado en la misma proporción. En este sentido es importante conocer que:



  1.  Continente (edificación y partes fijas): la valoración debe contemplar todas las dependencias anexas a la vivienda como (trastero, garaje, zonas deportivas, etc.). El valor que debe declararse es el de coste de reconstrucción (excluye el valor del suelo, que no es asegurable) que es distinto al de compra o venta. Dicho valor se puede calcular multiplicando los metros cuadrados de la superficie construida de la vivienda por el coste medio de reconstrucción de una de similares características.

  2. Contenido (bienes muebles): La indemnización en caso de siniestro se efectuará conforme a lo establecido en póliza. Este puede ser valor real (valor de los bienes cuantificados por su valor nuevo pero con deducción de su depreciación por antigüedad, uso u obsolescencia) o valor de reposición (cuantificado por su valor nuevo sin deducción por antigüedad o uso). Las valoraciones pueden ser distintas y adecuarse a cada bien. Por ejemplo, para un ordenador o cualquier producto de rápida obsolescencia, lo lógico es que se establezca valor de reposición, mientras que puede darse el caso que en otros bienes, tales como joyas, colecciones o similar, no sólo no se deprecien y sino que suba su valor y, por tanto, ser indemnizados por el valor real.


Por ello, se debe tener en cuenta las diferentes posibles valoraciones de los bienes asegurados, lo cual se determina en el momento de contratación de la póliza. Es importante saber que si contratas un seguro por un valor inferior al real, la indemnización que recibirás será proporcional al valor declarado; es decir, se producirá una situación de infraseguro y se aplicará la regla proporcional.
Pongamos un ejemplo:
Tenemos valorada nuestra casa, cuyo valor real es de 60.000 euros, por sólo 30.000 euros (50% de su valor) y sufrimos un incendio que afecta a la mitad de la vivienda. En este caso no nos pagarían los 30.000 euros, sino el 50% (parte o proporción de la vivienda con daño) de estos 30.000 euros, con lo que sólo recibiríamos 15.000 euros.
En el lado contrario, si la valoración es superior al valor real, sólo se le indemnizará por el valor real que corresponda, salvo que se pacte explícitamente en el contrato la indemnización a “valor convenido”. En el mismo ejemplo, tenemos una indemnización por 90.000 euros de una casa de valor 60.000 euros, recibiríamos este tope y estaríamos pagando una prima excesiva.
A pesar de ello, existen pólizas en las que se excluye la aplicación de la regla proporcional, por ejemplo cuando habiéndose pactado la revalorización automática de las sumas aseguradas, el porcentaje de infraseguro es igual o inferior en un tanto por ciento del valor asegurado (generalmente pequeños porcentajes inferiores al 10%). En todo caso, la responsabilidad de la entidad ante un siniestro nunca será superior al valor de la suma asegurada.

  • También es conveniente antes de contratar un seguro analizar con atención las definiciones de los conceptos y de las coberturas incluidas y cuales están excluidas. Son especialmente relevantes las coberturas por robo, no sólo cual será la indemnización sino conocer la definición que se da en la póliza al robo y al hurto y que ampara cada uno de ellos. Por ejemplo, hay entidades que cubren el hurto (apropiación realizada sin fuerza, violencia o intimidación), pero lo más frecuente que se excluya de su condicionado. En el caso de que en la póliza no se establezca una diferenciación clara entre robo y hurto, utilizándose solo el concepto de robo, el concepto comprenderá toda sustracción ilegítima.

  • Poner medidas de seguridad contra robos y protección contra incendios puede rebajar el importe de la prima. Este aspecto deberás consultarlo con la entidad aseguradora para tener en cuenta que requisitos deben tener estas medidas de protección del hogar (diferencias entre puerta blindada y acorazada, medidas de rejas, sistemas de cámaras…) y las ventajas económicas que puedes conseguir.

  • También la forma de pago de la prima es importante. El fraccionamiento de la misma (trimestral o semestral) suele tener un recargo sobre el precio anual.


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