Tarjetas revolving: ¿a qué pueden ayudar?

¿Qué es una tarjeta revolving?

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Escuchar por primera vez el término “tarjeta revolving” puede dejar indiferentes a muchos. Este tipo de tarjetas, al contrario de las de crédito o débito, no son demasiado conocidas, a pesar de que comenzaron a comercializarse de forma masiva hace algunos años, pudiéndose obtenerse en bancos y otras entidades especializadas..

¿Qué es una tarjeta revolving?


Su funcionamiento es similar a las tarjetas de crédito, en cuanto a su uso sencillo, pero también a los préstamos personales, ya que el titular puede elegir saldar su deuda de la forma que le parezca más cómoda en un momento dado.
Así, puede pagar a plazos o hacerlo de una sola vez, aunque en ninguno de los dos casos tenga que ser a final de mes, como ocurre en el caso de las tarjetas de crédito. Por ejemplo, el cliente puede incluso elegir pagar un porcentaje de la deuda en cierto momento y aplazar el resto. Eso sí, los tipos de interés de estas tarjetas hacen que no sean idóneas para cualquier momento: en este sentido, es interesante no fijarse solamente en el interés mensual, sino el TAE anual, que seguramente se encarezca de forma notable. Hay que tener en cuenta que este último tipo de interés puede llegar a ser de alrededor de un 26%  o 30%TAE.

¿Cuándo se aconseja su uso?


Sabiendo cómo funcionan este tipo de tarjetas, es posible conocer cuándo pueden suponer una buena herramienta de pago. Al igual que ocurre con las tarjetas de crédito (más incluso que con ellas), un buen uso de una tarjeta revolving conlleva necesariamente un control en los gastos. De lo contrario, las compras podrían terminar por salir mucho más caras de lo necesario.

  • Son de ayuda en las compras puntuales. Si necesitamos adquirir un cierto producto (como puede ser un electrodoméstico, por ejemplo) y no contamos con la liquidez necesaria en el momento, este tipo de tarjetas pueden sacarnos de un apuro. Por el contrario, se desaconseja su uso si no es realmente necesario, ya que los tipos de interés que se cargan junto al resto de la deuda son muy elevados. Utilizar este tipo de tarjetas como un medio habitual para realizar compras puede salir muy caro.

  • Es interesante aprovecharse de los descuentos. Muchas de estas tarjetas ofrecen a sus usuarios descuentos en establecimientos o fechas señaladas. Por ejemplo, la tarjeta Mastercard Santander 1, 2,3 permite un ahorro del 1% en supermercados, 2% en grandes almacenes, 3% en las gasolineras (hasta el 7% si se hace uso de los acuerdos establecidos con el plan de la entidad Queremos ser tu banco. De nuevo, estos descuentos serán rentables cuando las compras sean necesarias y puntuales.

  • Hay que tener claro que se podrá pagar a tiempo. Como ocurre con cualquier producto bancario de financiación, como las tarjetas de crédito o los préstamos, los retrasos en los pagos de la deuda llevan consigo fuertes sanciones económicas.

  • Cuidado con los plazos. Algo muy similar al punto anterior pasa con los pagos aplazados: el tipo de interés se seguirá aplicando sobre la deuda que quede pendiente, por lo que cada vez tendremos que pagar una cantidad mayor. Aunque aplazar sea cómodo y una manera fácil de salir de un mal momento, hay que tener en cuenta este tipo de cosas.


Las tarjetas revolving pueden ser muy útiles si se utilizan de la forma correcta, pero también cuentan con características que las hacen no aptas para cualquier tipo de uso. En general, son aconsejables para aquellos que las utilicen de forma moderada y sean capaces de calcular y planificar sus gastos de una forma responsable.