Categoría |

Artículo sobre productos financieros


Todo sobre ahorro e inversión, actualidad y análisis sobre economía y finanzas personales.

Tres niveles de protección al hipotecado

Control de incorporación


Contrato con candado


La Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación (LCGC) establece en su artículo 1 que "Son condiciones generales de la contratación las cláusulas predispuestas cuya incorporación al contrato sea impuesta por una de las partes, con independencia de la autoría material de las mismas, de su apariencia externa, de su extensión y de cualesquiera otras circunstancias, habiendo sido redactadas con la finalidad de ser incorporadas a una pluralidad de contratos" y que "el hecho de que ciertos elementos de una cláusula o que una o varias cláusulas aisladas se hayan negociado individualmente no excluirá la aplicación de esta Ley al resto del contrato si la apreciación global lleva a la conclusión de que se trata de un contrato de adhesión." Las cláusulas suelo y el tipo de interés referencial IRPH de conjunto de entidades son condiciones generales de la contratación.

El Tribunal Supremo (TS) considera, a partir de su famosa sentencia de 9 de mayo de 2013 analizada por Cristina Borrallo en este artículo, que una cláusula suelo no pasa el control de abusividad, por no cumplir con los requisitos del control de transparencia, si incumple una serie de requisitos establecidos por el TS en su jurisprudencia. A un nivel inferior, el de la Audiencia Provincial de Álava, también se ha considerado que una hipoteca con IRPH no pasaba este mismo control de transparencia, como analizan nuestros expertos independientes del consultorio de iAhorradores en este enlace. Es importante señalar que estos tribunales no han considerado ilegales, en general, ni las cláusulas suelo ni el IRPH, sino que analizando las escrituras y la información recibida y comprendida por los clientes, han entendido que no pasaban el control de transparencia y debían considerarse nulas (como si nunca hubieran existido).


Controles de las condiciones generales de la contratación


Se establecen tres niveles de protección al consumidor en materia de cláusulas generales de la contratación. Dichos controles conducen a eliminar del clausulado contractual todas aquellas estipulaciones que, por su falta de negociación individual, puedan colocar al consumidor en una situación de perjuicio. Esta expulsión del contrato se produce mediante la declaración de abusividad de una cláusula contractual que conlleve el efecto de su nulidad.

Vamos a ver en qué consiste cada uno:

Control de incorporación


Este control tiene por objeto valorar la correcta incorporación de una condición general en el clausulado de un contrato. La redacción de las cláusulas deberá ajustarse a los criterios de transparencia, claridad, concreción y sencillez (5.5 LCGC). El adherente ha de haber tenido la oportunidad real de conocer de manera completa en el momento de celebrar el contrato la existencia de la cláusula, que no han de ser ilegibles, ambiguas, oscuras o incomprensibles (7 LCGC). En el sector bancario, muy regulado, se considera que se cumple si han cumplido con las exigencias legales en la materia: hablaríamos de transparencia documental.

Control de transparencia


Su incumplimiento ha sido la razón de la demandas ganadas en materia de cláusulas suelo e IRPH contratados por consumidores, que al ser cláusulas definitoria de un elemento esencial del contrato (el precio), no están afectadas por el control de contenido. El control de transparencia hace referencia a una garantía para el consumidor mediante la obligación, en abstracto, de que las condiciones generales de la contratación se redacten de tal forma, clara y comprensible, que un consumidor medio pueda llegar a comprender intelectualmente la carga económica que supone para él el obligarse mediante la prestación de un consentimiento a un contrato, mediante la comprensibilidad intelectual de la trascendencia económica de las obligaciones a asumir dentro del funcionamiento del contrato.

En materia de cláusulas suelo el TS ha establecido una serie de requisitos para considerar que se ha cumplido o no. En general, la gran mayoría de hipotecados con cláusula suelo que han demandado a los bancos, siendo consumidores, han ganado.

En cuanto al IRPH, la Audiencia de Álava ha considerado que no pasaba el control de transparencia por las siguientes razones:

Falta transparencia



Control de contenido


Dicho control trata de evitar el desequilibrio objetivo de derechos y obligaciones de las partes que produzca, por efecto de este desequilibrio contraprestacional, un perjuicio para el consumidor. La Directiva 93/13, las SSTJUE y, finalmente, también nuestro TS, ha excluido este control respecto de las condiciones generales de la contratación que afectan a cláusulas definitorias del objeto principal del contrato, como ocurre con las cláusulas limitativas de los tipos de interés.

Tres controles que tratan de garantizar que los consumidores contraten adecuadamente.