Un 2016 sin comisiones

Bancos con comisiones altas

Foto de euros


Que las entidades financieras han incrementado las comisiones que nos cobran por sus servicios y productos financieros en el 2015 no es un secreto para ningún consumidor bancario. Que en el año 2016 esta tendencia se recrudecerá es un pronóstico muy plausible. Pensemos que los ingresos que obtiene la banca española por comisiones representa un 23% del total de sus ingresos, cuando en el Reino Unido la cifra llega al 26% y en Alemania, al 27%. Por otro lado, en un escenario de tipos de interés bajo, que daña la cuenta de resultados bancarios, 2016 tiene todos los números de ser el año de la consolidación de los bancos con comisiones altas.


¿Qué comisiones son legales?

Hay que tener en cuenta que en materia de comisiones hay libertad para que los bancos impongan (o negocien) su criterio, con las limitaciones que la Ley impone en algunos casos (por ejemplo en materia de hipotecas firmadas con consumidores). Las comisiones habituales de cuentas y tarjetas, por ejemplo, tienen como limitación:

  1. Relacionados con servicios solicitados en firme o aceptados expresamente.

  2. Que el coste se produzca por un servicio efectivamente prestado o haya habido un gasto por parte del banco que la justifique.


Cuando se modifiquen condiciones que afecten a contratos deberán comunicarse las modificaciones a los clientes afectados con una antelación a su aplicación de al menos dos meses en los servicios de pago y un mes en el resto, si la duración del contrato rebasa tal plazo.

¿Cómo reclamamos?

El sistema de reclamaciones por comisiones bancarias tiene una deficiencia muy importante: es lento y de resultado incierto.

Primero hay que pasar por el organismo del banco encargado de defender los derechos del cliente y, después, por un Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones del Banco de España cuyos informes no son vinculantes para ninguna de las partes supone meses de trámites para conseguir muy poco. Por ello y a la espera de que algún Gobierno se decida a hacer vinculantes los informes del Banco de España, la mejor forma de tener éxito reclamando es no teniendo que reclamar. Para ello, leer bien el contrato y comparar con otros bancos antes de firmar es la mejor forma de prevenir problemas futuros.

Una clave para no tener que perder horas y horas reclamando es tener en nuestra oficina un empleado sensato y que nos conozca. Muchas veces, un simple correo electrónico hará que nos retroceda una comisión cobrada indebidamente.

 ¿Qué podemos hacer para empezar un año sin comisiones?

Veamos algunas ideas prácticas para minimizar el presupuesto que destinaremos en el nuevo año en materia de comisiones:

En primer lugar, hay que saber qué comisiones estamos pagando ya por los diferentes productos financieros que tenemos contratados. Parece una obviedad, pero ¿cuánta gente conoce exactamente qué comisiones paga a su banco?

Cuando tenemos claro los productos y servicios que tenemos contratados (o queremos contratar en el 2016), llega el momento de analizar y comparar. Una idea central es que hay comisiones que se pueden negociar y otras no, información que depende de cada banco y de nuestra experiencia como clientes. Como estrategia negociadora con nuestro banco, tengamos en mente una comisión que asumimos no nos quitarán (y exigir con vehemencia su eliminación o reducción), para acabar cediendo a cambio de que nos quiten otra, que sí podemos quitar. Como más centralizado tenemos nuestros negocio bancario, mayor capacidad de negociación. Por ello, lo ideal es tener uno o dos bancos como máximo, si somos consumidores; al limitar las entidades financieras con las que trabajamos, es muy importante que elijamos un banco competitivo y transparente.

Las comisiones de mantenimiento y administración de cuentas corrientes son uno de los costes que más nos molestan. Busquemos tener nuestras domiciliaciones en un banco que no nos cobre por ello; normalmente tendremos que domiciliar nuestra nómina, ingresos de autónomos o pensión para ello. Si tenemos una segunda cuenta en la misma entidad que apenas utilizamos, o en otro banco residual, una forma de reducir las comisiones que pagamos es canelar las cuentas auxiliares.

En cuanto a las tarjetas bancarias, la comisión anual por disponer de un plástico deberíamos intentar que fuera 0. Al igual que las cuentas corrientes, ningún sentido tiene mantener varias tarjetas de débito o de crédito si nos es necesario. Incluso hay clientes a los que les cobran por una tarjeta que no tienen o ya no usan y se la han dejado olvidada en el cajón. En el 2016 el cobro de comisiones por disponer de dinero en efectivo de los cajeros se ha generalizado. No se pueden cobrar directamente al cliente, pero si la cobran a nuestro banco, al final la acabaremos asumiendo nosotros de alguna forma. Para reducir este coste hay que reducir el número de veces que sacamos dinero del cajero (pagando más con la tarjeta y sacando más dinero cuando acudimos al cajero), por una parte, y acudiendo a los cajeros de nuestra entidad o que sepamos tiene acuerdo con la entidad y no cobran.

En cuanto a las tarjetas de crédito, hay un truco que pocos clientes conocen: si nuestro banco nos cobra mantenimiento por este crédito inmediato, podemos anularla y contratar una tarjeta sin cambiar de banco cuya tenencia sea gratuita. Por otro lado, siempre que podamos no aplacemos el pago de las compras más allá de centralizar las compras a un día del mes (débito diferido). Los intereses de las tarjetas suelen superar el 20% y las comisiones por reclamación de impago son de 35 euros o más. Pagar pronto y bien nos ahorrará muchos intereses, comisiones y dolores de cabeza.

En materia de depósitos bancarios, mucho cuidado con buscar rentabilidades en otro banco y nos acaben cobrando por la cuenta corriente vinculada. Por otro lado, si tenemos un depósito vigente, sepamos que cancelarlo anticipadamente nos supondrá pagar una comisión; valoremos hasta qué punto necesitamos el dinero o podemos esperar.

En materia de planes de pensiones y fondos de inversión, las comisiones importan y mucho, pero no de la manera que el cliente suele creer. Lo importante no es la comisión por gestión o depósito, sino su efecto sobre la rentabilidad de los fondos de pensiones o de inversión. Lo que tenemos que analizar es qué rentabilidad nos ofrecen respecto a la competencia, más que las comisiones. La que sí hay que tener muy en cuenta es la comisión por suscripción o por reembolso, que como máximo puede ser del 5%.

Sobre el autor del artículo.

Perito economista especializado en productos financieros y divulgador de economía en medios de comunicación. Profesor asociado de Economia Financiera en la UIB | Socio en Futur Finances | Futur Legal | Futur Hipotecas Autor del libro La Banca Culpable (Esfera de los Libros) y coautor del libro La Prevención del Soreendeudamiento Privado (Aranzadi)

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