¿Un minicrédito? Sólo el 30% de las solicitudes de crédito recibidas son aceptadas por los bancos

Dinero urgente y sin requisitos

se conceden un 30% de los créditos


La solicitud de un crédito o préstamo personal es una de las prácticas más habituales hoy en día, y a la vez una de las que más traban los bancos, debido al gran riesgo que les supone ofrecerlos a cualquier tipo de persona y a bajos tipos de interés.
De esta demanda de créditos con pocos requisitos e inmediatos surgen las empresas de minicréditos como Wonga, Québueno u OKMoney. Además de por su rapidez-en muchas ocasiones podremos disponer del dinero en un plazo inferior de un día- , este tipo de préstamos se caracterizan por operar con cantidades muy pequeñas en comparación con otro tipo de créditos.
Lo cierto es que los datos sobre el perfil de los clientes que buscan una financiación de este tipo nos acercan a comprender la popularidad de las empresas de minicréditos. ¿Qué tipo de persona pide un crédito?

Dinero urgente y sin requisitos


En primer lugar, el importe que suelen solicitar los clientes que buscan financiación por medio de un préstamo personal varía desde los 3.000 euros hasta los 10.000. Efectivamente, una cantidad muy superior a lo que nos puede ofrecer un minicrédito, mediante el cual prácticamente nunca accederemos a una cantidad de más de 600 euros. Por esta razón es importante destacar que la mitad de estas personas ya han accedido con anterioridad a un crédito en una entidad bancaria. Como dato adicional, en páginas web de entidades dedicadas de forma específica a la concesión de créditos como Big Bank, los trámites que finalmente se dan por válidos no superan el 23%.
Además de las dificultades para acceder a un crédito, que en muchas ocasiones ya es el segundo, encontramos el hecho de que el 80% de los clientes necesitan el dinero urgentemente, siendo para muchos el plazo de una semana demasiado elevado.
Y la verdad es que los minicréditos satisfacen en un primer momento todas estas necesidades, pero el tipo de cliente que se ve más tentado por ellos puede ser a la vez el que más peligro corra al contratarlos.

  • Acceder a una empresa de capital privado para la concesión de un crédito es un camino fácil para evitar la mayoría de los requisitos que sí van a pedirnos en un banco. De hecho, mientras que una entidad bancaria puede pedirnos como requisito para acceder a uno de sus créditos la compra de productos vinculados o una serie de garantías de que no somos un cliente arriesgado, en una empresa de microcréditos los requisitos son mínimos (residir en España, por ejemplo).
    La mayoría de las compañías de minicréditos acceden a concederlos incluso a aquellas personas cuyo nombre se encuentra en las listas de morosidad que más vigilan los bancos a la hora de decidir a quién aprobar un crédito, como ASNEF.

  • El tiempo de espera desde que se aprueba nuestra operación hasta que disponemos del dinero también es lo que está buscando este tipo de cliente: dinero urgente. Muchas compañías prometen la cantidad acordada en menos de 24 horas.

  • Ya que el cliente necesita el dinero lo más rápido posible y está dispuesto a aceptar cantidades menores, 600 euros pueden parecer suficientes en un momento dado.


Si estamos pensando en contratar un minicrédito tenemos que tener cuidado, especialmente si respondemos al perfil de cliente que tiene problemas con las deudas y busca cualquier tipo de crédito que en efecto le vayan a conceder.

Los minicréditos pueden salvarnos en un momento difícil, pero sus intereses son mucho más elevados que los de cualquier crédito de un banco, tienen enormes costes por retrasos en el pago y los plazos de devolución no superan los treinta días. Estas características podrían llevarnos a hundirnos en deudas mayores si no estamos seguros de poder pagar el crédito a tiempo o contratarlos se vuelve en una forma habitual de enfrentarnos a nuestras malas decisiones económicas.