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Artículo sobre renta


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¿Cómo se declaran las pensiones en la Renta?

El dinero que se recibe de la Seguridad Social como pensión de jubilación se considera rendimiento de trabajo.


Las pensiones vuelven a centrar el debate de los españoles. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social durante el año 2016 en España, 8.609.085 de personas reciben un prestación económica de 9.473.482 €. Las pensiones pueden ser de diferentes clases: invalidez, jubilación, viudedad y orfandad. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el reparto de dichas pensiones son, el 10% para pensionistas por invalidez, el 61% para jubilados, el 25%  viudedad y el 4%  pensiones por orfandad. 

Partiendo de la información anteriormente mencionada, a muchos ciudadanos nos surge la duda y nos preguntamos ¿Están obligados a hacer la renta los jubilados?

Uno de los errores más frecuentes ocurre cuando se piensa que los jubilados no tienen que presentar la declaración de la renta.

Todos los ciudadanos que perciban rentas sujetas a IRPF deben hacer cuentas con el Fisco. Sin embargo, el caso de los pensionistas es algo especial. El motivo es que el dinero que perciben es del Estado y, además, suelen contar con otros tipos de ingresos, ya que perciben rentas públicas la pensión y privadas como pueden ser los planes de pensiones, e incluso rentas procedentes del extranjero. Esto es algo que no ocurre con el resto de contribuyentes.

 

La norma general

 

Con carácter general la Ley establece que no estarán obligados a presentar la declaración del IRPF los contribuyentes que no superen los 22.000 € íntegros, dentro de este límite se incluyen los rendimientos procedentes de las pensiones y haberes pasivos, comprendidos  los procedentes del extranjero, así como las pensiones compensatorias  y las anualidades por alimentos no exentas.

Este límite general de ingresos se reduce a 12.000 euros cuando hay más de un pagador y se han percibido más de 1.500 euros del segundo pagador y siguientes. En este sentido, hay que tener en cuenta que el dinero que se recibe de la Seguridad Social como pensión de jubilación se considera rendimiento de trabajo y que el organismo tiene la consideración de pagador.

El límite de 12.000 euros se aplicará también para las personas que perciban pensiones compensatorias  del cónyuge o anualidades por alimentos no exentas.

 

Las pensiones exentas

 

Existen, sin embargo, pensiones que sí están exentas del impuesto, estas exenciones se establecen en artículo 7 de la Ley de IRPF, son las siguientes:

  • •    Las prestaciones reconocidas al contribuyente por la Seguridad Social o por las entidades que la sustituyan como consecuencia de incapacidad  permanente absoluta o gran invalidez. La cuantía exenta tendrá como límite el importe de la prestación máxima que reconozca la Seguridad Social por el concepto que corresponda. El exceso tributará como rendimiento del trabajo.
     
  • •    Estarán exentas las anualidades por alimentos percibidas por los padres en virtud de decisión judicial.
     
  • •    Las pensiones por inutilidad o incapacidad permanente del régimen de clases pasivas, siempre que la lesión o enfermedad que hubiera sido causa de las mismas inhabilitare por completo al perceptor de la pensión para toda profesión u oficio.
     
  • •    Las pensiones y los haberes pasivos de orfandad  y a favor de  nietos y hermanos, menores de veintidós años o incapacitados  para todo trabajo percibidos de los regímenes públicos de la Seguridad Social y clases pasivas. También estarán exentas las prestaciones públicas por maternidad percibidas de las comunidades autónomas o entidades locales.
     
  • •    Las demás prestaciones públicas por nacimiento, parto o adopción múltiple, adopción, hijos a cargo y orfandad.
     
  • •    Las prestaciones económicas públicas vinculadas al servicio, para cuidados en el entorno familiar y de asistencia personalizada que se derivan de la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia.
     
  • •    Las prestaciones por desempleo reconocidas por la respectiva entidad gestora cuando se perciban en la modalidad de pago único. La exención prevista en el párrafo anterior estará condicionada al mantenimiento de la acción o participación durante el plazo de cinco años.
     
  • •    Las pensiones reconocidas en favor de aquellas personas que sufrieron lesiones o mutilaciones con ocasión o como consecuencia de la guerra civil 1936/1939, ya sea por el régimen de Clases Pasivas del Estado o al amparo de la legislación especial dictada al efecto.

 

Las pensiones contributivas

 

Son prestaciones económicas y de duración indefinida, aunque no siempre, cuya concesión está generalmente supeditada a una previa relación jurídica con la Seguridad Social se deberá acreditar un período mínimo de cotización en determinados casos.

Su cuantía se determina en función de las aportaciones efectuadas por el trabajador y el empresario, si se trata de trabajadores por cuenta ajena, durante el período considerado a efectos de la base reguladora de la pensión de que se trate.

Estas pensiones son las de jubilación, incapacidad permanente o por fallecimiento. Estos ingresos se integrarán dentro de las rentas del trabajo.

 

Pensiones no contributivas

 

Son prestaciones económicas que se reconocen a aquellos ciudadanos que, encontrándose en situación de necesidad protegible, carezcan de recursos suficientes para su subsistencia en los términos legalmente establecidos, aun cuando no hayan cotizado nunca o el tiempo suficiente para alcanzar las prestaciones del nivel contributivo. Dentro de esta modalidad, se encuentran las pensiones siguientes invalidez y jubilación

La pensión de jubilación no contributiva se integrará dentro de las rentas del trabajo, pero dada su escasa cuantía, no hará que el pensionista esté obligado a declarar a no ser que, además, perciba otro tipo de rentas, lo que generalmente le invalidaría como perceptor de esa pensión.

 

Pensiones procedentes del extranjero


 
Las pensiones de jubilación que se hayan originado en el extranjero deber ser declaradas en España por los contribuyentes que residan aquí. No hacerlo puede acarrear problemas con Hacienda.

Por tanto aquellas personas que obtengas pensiones de jubilación del extranjero (sólo del extranjero) deben incluirlas en su declaración de la Renta, cuando sus ingresos son superiores a 12.000 euros íntegros anuales.

Si un jubilado percibe pensiones españolas como mencionamos anteriormente, con carácter general,  no estará obligado a presentar el IRPF  si sus ingresos no son superiores a 22.000 euros, sin embargo cuando además percibe pensiones del extranjero se entiende como un segundo pagador  por tanto esta última pensión no podrá ser superior a 1.500 euros anuales y el límite para no hacer la declaración desciende de 22.000 a 12.000 euros anuales.