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Artículo sobre renta


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¿Puedo desgravarme el alquiler en la declaración de la Renta?

Qué puedes deducirte en la declaración de la Renta 2017 si eres inquilino o propietario de una vivienda en alquiler.


En los últimos años, el auge del alquiler en nuestro país se ha hecho notar. En 2017 un 22,5% de los españoles vivía en régimen de alquiler, incluso a pesar de que en los últimos cuatro años los precios hayan subido como la espuma.

En Cataluña se incrementaron un 49% y en Madrid un 27%, aunque a nivel nacional la subida media ha sido del 18%, según el último análisis de Fotocasa. Además, el nuevo Plan de Vivienda 2018-2021, cuyo punto fuerte son las ayudas al alquiler, refuerza la idea de que esta tendencia irá al alza.

Por eso, y con la declaración de la Renta a la vuelta de la esquina, cabe preguntarse si podemos obtener algún beneficio fiscal tanto si somos inquilinos de una vivienda, como si somos arrendadores.

 

¿Qué requisitos debes cumplir si eres inquilino de una vivienda?


Para poder disfrutar de deducciones en el IRPF si eres arrendatario, y tras la reforma fiscal que entró en vigor en 2015, hay que cumplir los siguientes requisitos según la Agencia Tributaria:

  1. Tener un contrato de arrendamiento anterior al 1 de enero de 2015.
  2. Que, en relación con dicho contrato, se hayan satisfecho las cantidades por el alquiler de su vivienda habitual con anterioridad a dicha fecha.
  3. Que hubieran tenido derecho a la deducción por alquiler de la vivienda habitual, en relación a las cantidades satisfechas por el alquiler de dicha vivienda, en un periodo impositivo devengado con anterioridad al 1 de enero de 2015.

Además, los contribuyentes tienen derecho a deducciones durante los periodos impositivos en los que, como consecuencia de su prórroga, se mantenga la vigencia del contrato de arrendamiento celebrado anteriormente al 1 de enero de 2015.

No obstante, cada comunidad autónoma posee una regulación de las deducciones fiscales por alquiler de una vivienda. El único requisito en común es que se deposite la fianza del arrendamiento en el organismo correspondiente de la Comunidad Autónoma (de acuerdo con el artículo 36.1 de la Ley de Arrendamiento Urbano).

 

¿Qué deducciones tienes si eres el inquilino?


En términos generales, los inquilinos pueden deducirse un 10,05% de los pagos por alquiler de vivienda habitual siempre que su base imponible sea inferior a 24.107,20€ anuales. En el caso de que la renta anual sea de 17.707,20€ o inferior, la cantidad máxima deducible será de 9.040€.

Algunas comunidades autónomas tienen deducciones especiales que se pueden añadir a la general. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, los arrendatarios menores de 35 años pueden deducirse el 20% de los pagos realizados, hasta un máximo de 840€. En cambio, en Cataluña, se aplica una deducción del 10% de las cantidades aportadas a los menores de 32 años, con un límite de 300€.

Lo más conveniente es consultar la legislación autonómica de cada comunidad para conocer con más detalle a qué deducciones se puede optar.

 

Requisitos si eres propietario de una vivienda en alquiler


Para poder obtener ventajas fiscales si se pone en alquiler una propiedad inmobiliaria, los rendimientos obtenidos han de considerarse rendimientos de capital inmobiliario, esto es, aquellos “que se deriven del arrendamiento o de la constitución o cesión de derechos o facultades de uso o disfrute sobre bienes inmuebles rústicos y urbanos o de derechos reales que recaigan sobre ellos, cuya titularidad corresponda al contribuyente y no se hallen afectos a actividades económicas realizadas por el mismo”, según lo define la Agencia Tributaria.

Es decir, se puede solicitar la deducción por arrendamiento de vivienda siempre que dicho arrendamiento no se considere una actividad económica, la cual implica que en el desarrollo de la actividad exista, al menos, una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa para el desempeño de dicha gestión.

 

¿Qué puedes deducirte si eres propietario?


Aquellos propietarios que alquilen una vivienda con carácter habitual, pueden deducirse los siguientes gastos en la declaración de la Renta:

  1. Los intereses de préstamos vinculados a la vivienda.
  2. Los impuestos que afecten a la vivienda o sus rendimientos, como el IBI, la tasa de recogida de basuras, los gastos de comunidad, etcétera.
  3. Los gastos de conservación y reparación (sin incluir aquellos destinados a la ampliación o mejora de la vivienda), es decir, aquellos dedicados a mantener el uso normal de los bienes materiales (arreglo de instalaciones, pintado, etc) o a sustitución de elementos (instalación de calefacción, ascensor, etc).
  4. Los gastos de defensa de carácter jurídico y formalización del arrendamiento.
  5. La prima del seguro de hogar.
  6. La amortización del inmueble y los bienes que contenga.
  7. Los importes de servicios o suministros: luz, agua, gas, etcétera.

A la cantidad que resulte de la diferencia entre los ingresos y los gastos, se aplicará una deducción del 60%, con independencia de la edad del contribuyente.