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Artículo sobre renta


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¿Si eres becario debes hacer la declaración de la Renta?

Qué becas y contratos en prácticas deben incluirse en la declaración de Renta y cuáles no.


El desempleo juvenil es una de las principales preocupaciones en nuestro país. Con una tasa del 37,9% es una de las cifras más elevadas de la Unión Europea, según los últimos datos del Eurostat.

Una forma de iniciarse en el mercado laboral es a través de becas o contratos de prácticas. Existen multitud de modalidades, por eso, hay que tener claro en qué casos debemos incluirlas en la declaración de la Renta a la Agencia Tributaria.

 

¿Qué becas hay que declarar? 


La cuantía de las becas determina si éstas han de declararse en el IRPF o no. Ya seas becario, trabajador o autónomo, el calendario con las fechas de la declaración de la Renta 2017 es igual para todos.

Existen varios casos en las becas destinadas a cursar estudios reglados donde sí tributan:

  1. Aquellas becas superiores a los 3.000€ anuales, exceptuando los costes de matrícula, así como de seguro de accidentes corporales y asistencia sanitaria.
  2. Las superiores a 15.000€ al año, cuando se trate de ayudas en gastos de transporte y alojamiento, hasta el nivel de máster incluido. En el caso de estudios en el extranjero, la cantidad asciende a los 18.000€.
  3. En estudios de doctorado, el límite se sitúa en 18.000€ anuales si se realizan en España y en 21.600€ si es en el extranjero.

 

¿Qué becas están exentas de tributación? 


La ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas establece, en su artículo número 7, que quedan exentas:

  1. Las becas públicas, otorgadas para realizar estudios reglados, ya sea en España o en el extranjero, en todos los niveles y grados del sistema educativo.
  2. Las becas concedidas por entidades sin fines lucrativos, destinadas a colectivos genéricos y cuyas convocatorias hayan sido publicadas en el Boletín Oficial del Estado o de la Comunidad Autónoma, en un periódico de circulación nacional o en la página web de la entidad, así como cuya adjudicación se realice en régimen de concurrencia competitiva.
  3. Las becas de las fundaciones bancarias, que se rigen por la regulación de la Ley 26/2013 de cajas de ahorros y fundaciones bancarias. Deben estar destinadas a cursar estudios reglados y de investigación.
  4. Las becas de investigación, concedidas a graduados universitarios, deben estar incluidas en el Registro general de programas de ayudas a la investigación. Además, su finalidad debe ser el desarrollo de la formación y especialización científico-técnica del investigador.
  5. Las becas por prácticas curriculares, es decir, aquellas que se incluyen dentro del plan formativo y son de obligado cumplimiento para la obtención del título.

 

¿Qué ocurre con los contratos en prácticas?


Aunque se suela denominar como “becario” a quien realiza prácticas en una empresa, este tipo de contrato no tiene la misma consideración a ojos de la Agencia Tributaria.

El contrato en prácticas sólo puede concertarse con trabajadores que cumplan los siguientes requisitos:

  1. Estar en posesión de un título universitario, de formación profesional (de grado medio o superior) o títulos oficiales reconocidos como equivalentes.
  2. Que no hayan transcurrido más de 5 años desde la finalización de los estudios (en el caso de personas con discapacidad, el periodo es de 7 años). Aunque si el trabajador es menor de 30 años, no se tiene en cuenta esta fecha.

Además, algunas peculiaridades de estas contrataciones son que:

  1. En relación a la retribución, ésta no puede ser inferior al 60% el primer año, o al 75% el segundo, del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñe el mismo puesto de trabajo o equivalente. Eso sí, en ningún caso el importe podrá ser inferior al salario mínimo interprofesional.
  2. En cuanto a su duración, deberá ser mínima de 6 meses y máxima de 2 años. En caso de haber concertado un contrato por tiempo inferior a dos años, se podrán realizar hasta dos prórrogas con una duración mínima de seis meses.

Al tratarse de una relación contractual con una empresa, la compensación económica se valora como rendimiento de trabajo, es decir, como un salario al uso. Esto quiere decir que hay que seguir la regulación general establecida: tendrán que hacer la declaración de la Renta quienes ingresen un mínimo de 22.000€ al año con un solo pagador o 11.200€ si hay más de uno y, además, se han percibido más de 1.500€ por parte del segundo y siguientes pagadores.