Estos son los mejores depósitos a largo plazo

Los depósitos a largo plazo ofrecen una rentabilidad mayor

La cuantía económica y el plazo son dos de los factores que afectan a la rentabilidad de los depósitos. En el caso de elegir un depósito a largo plazo, los ahorradores no podrán disponer de su dinero en un periodo más largo de tiempo, pero a su vez obtendrán una rentabilidad mayor que en el corto plazo. Esta inversión suele variar entre los 13 y los 60 meses por depósito.

Preguntas frecuentes sobre depósitos a largo plazo


Para hablar de un depósito bancario a largo plazo su periodo de vencimiento tiene que ser superior a los 12 meses. La inversión se realiza con vistas a un horizonte lejano que puede variar desde los 13 meses hasta los 60 meses, aumentando el riesgo ya que el tiempo que el usuario no podrá disponer de esa parte de sus ahorros es mayor. Los depósitos a plazo fijo tradicionalmente eran denominados como IPF (Imposición a Plazo Fijo). El funcionamiento de estos depósitos consiste en custodiar una cantidad económica en una entidad financiera durante un plazo determinado. Los depósitos se instrumentalizan en una libreta donde figuran datos como su importe, la fecha en que se contrató, su interés y su vencimiento. Los depósitos a plazo fijo precisan un importe mínimo para poder contratarse, no como otros productos, por ejemplo, las cuentas corrientes.  

Efectivamente, existe una inversión mínima que dependerá de cada entidad y cada depósito, y es que la rentabilidad de cero seguirá siendo siempre cero. Sin embargo, algunas entidades establecen este mínimo en 1 euro o lo pueden aumentar incluso hasta los 150.000 euros.

Los depósitos bancarios son una buena opción para invertir nuestros ahorros para obtener rentabilidad por diversos motivos.

Una de las principales características de los depósitos bancarios es su seguridad. Los depósitos están respaldados por el propio banco y también, por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en caso de que el banco quiebre. El FGD garantiza la recuperación del capital invertido y de los intereses, hasta un máximo de 100.000 euros por persona y entidad.

Los depósitos bancarios son productos transparentes, es decir, permiten al cliente conocer de antemano la rentabilidad que obtendrá, la duración y el plazo de su depósito sin la necesidad de realizar un seguimiento de su inversión.

Otra característica de los depósitos bancarios es su sencillez. No exigen que el usuario tenga grandes conocimientos sobre finanzas. Los depósitos permiten al cliente disponer de su dinero anticipadamente a la finalización del contrato del depósito sin tener que pagar un coste elevado en su comisión.  

Las entidades serán las que establezcan las comisiones que cobran por la contratación de los depósitos de ahorro. Las más habituales son las de apertura o las de mantenimiento, aunque la más común de todas es la comisión por cancelación anticipada, bien parcial, bien total.

La comisión de apertura es el importe que el banco cobra cliente por formalizar la contratación del depósito como justificación a cubrir los gastos administrativos y de gestión. La comisión de mantenimiento hace referencia a la gestión y actualización del depósito bancario.

La comisión por cancelación anticipada permite al cliente cancelar anticipadamente el contrato de su depósito, pero a cambio deberá abonar una comisión que establece la entidad. También, el cliente puede acordar lo que se denomina una penalización en lugar de una comisión por cancelación anticipada. En todo caso, el importe de la comisión y de la penalización por cancelación anticipada no debe superar los intereses generados desde la cancelación del depósito hasta su fecha de vencimiento.

Los bancos en el caso de depósitos no tradicionales, cuya rentabilidad depende de diversos factores, por ejemplo, de las fluctuaciones de algún índice referencial o del valor de una cesta de acciones no suelen permitir que el depositante cancele anticipadamente su depósito, y en caso de permitirlo, las condiciones son diferentes a las del resto de depósitos.  

Contratar depósitos bancarios adscritos al FGD o Fondo de Garantía de Depósitos permite garantizar al inversor hasta 100.000€, por depósito, en caso de quiebra del banco. Este fondo existe en todos los países y ayuda a los usuarios a minimizar los riesgos a la hora de invertir sus ahorros.

Otras ventajas de los depósitos a largo plazo son:

El interés y la rentabilidad de los depósitos a largo plazo suelen ser mayores que en otros tipos de depósito bancario.

Permiten guardar nuestros ahorros durante un plazo largo de tiempo sin tener que contemplar posibles cambios en su remuneración ya que sus condiciones no se modificarán desde la firma del contrato hasta su fin.

Puede ser una buena operación para conseguir obtener beneficio de los ahorros en un mercado donde los intereses dependen de índices de referencia entre otros factores.

Los depósitos a largo plazo no siempre son el producto más recomendable para los clientes sea cual sea su perfil o en determinadas situaciones del mercado. En estos casos es preferible contratar otro tipo de productos:

Si no estamos seguros de que no vayamos a necesitar el dinero invertido antes de que el contrato del depósito llegue a su fin. Hay que considerar que no todos los depósitos permiten ser cancelarlos de forma anticipada, o puede que el importe de la comisión por cancelación sea alto.

Hay posibilidades de que los intereses de los depósitos aumenten en un período de tiempo corto o medio. Entonces, es conveniente invertir a un plazo más corto, por ejemplo, con depósitos a un año, y observar cómo evoluciona el mercado.  

Cada vez son más las entidades que permiten contratar a través de internet sus productos bancarios, y los depósitos no podrían faltar en esta oferta. Otra opción para contratarlos vía online, lo que facilita y permite una mayor comodidad al usuario, es el uso del comparador iAhorro.com. Con esta herramienta los inversores encontrarán el depósito a largo plazo que mejor se adapta a su perfil y de una forma rápida y sencilla.

¿Cómo encontrar los mejores depósitos a largo plazo?


Cuando hablamos de invertir a largo plazo en depósitos bancarios nos referimos a depósitos cuyos tiempos de vencimiento son superiores a los 12 meses. Lo más habitual es que las entidades establezcan tres plazos distintos para comercializar depósitos y son los 12 meses, los 24 y los 36, aunque también es cierto que el periodo varía en función de cada depósito y la entidad, pudiendo establecer el que consideren más oportuno.

En cuanto a la inversión, las entidades pueden o no establecer una cantidad de dinero mínima por cada depósito. El límite inferior mínimo que se puede establecer será de 1€, aunque algunos bancos fijan esa barrera en cantidades mayores, incluso superiores a los 100.000€, lo que restringe a muchos usuarios poder contratar esos productos.

Uno de los problemas que más preocupa a los inversores es qué ocurre con su dinero en caso de que el banco quiebre. La respuesta es sencilla, ya que los usuarios que han contratado depósitos bancarios tienen garantizados hasta 100.000€ gracias al Fondo de Garantía de Depósitos. No se trata de un hecho único en los bancos españoles, sino que todos los bancos deben tener garantizados sus fondos en cualquiera de los fondos de su país.

Otra de las dudas que pueden surgir es la presencia de comisiones a la hora de contratar depósitos de ahorro. Se pueden encontrar con comisión por mantenimiento y por abrir un depósito, igual que ocurre al tratar de cancelarlo de forma anticipada. En este último caso, la comisión no será nunca superior al importe de los intereses devengados hasta la fecha en la que vence el depósito.

Hoy en día, la contratación puede realizarse a través de varias vías, siendo la más sencilla y rápida a través de internet y siempre que el proceso sea 100% ya que supone un ahorro en el tiempo del inversor. En iAhorro es posible la contratación de los depósitos bancarios más rentables a través de su comparador, ayudando a analizar cada usuario para que encaje el producto con su perfil.