Candado para blindar la contratación de un depósito

Un depósito bancario a plazo (también llamado imposición a plazo fijo) es un producto de ahorro que consiste en la entrega de una cantidad de dinero a una entidad bancaria durante un tiempo determinado. Transcurrido ese plazo, la entidad devuelve el dinero, junto con los intereses pactados (que pueden ser abonados en cuenta de forma periódica o al vencimiento). Tanto el plazo como la remuneración se conocen y pactan en el momento de la firma.

En esencia, supone que el cliente le hace un préstamo al banco, por el que paga unos intereses y, al vencimiento, le devuelve el capital. La diferencia con los llamados valores de renta fija es que los depósitos cuentas con la garantía tanto del banco como de un instrumento jurídico, el Fondo de Garantía de Depósitos.

Los intereses se liquidan en una cuenta corriente o libreta que el cliente tendrá que tener abierta en la entidad al inicio. Para distinguirlo de otros productos de ahorro similares, si bien muy distintos, hay que tener en cuenta estas tres variables:

  1. Liquidez: los depósitos a plazo fijo, salvo que se pacte lo contrario, se pueden cancelar antes de su vencimiento. El capital nunca se verá afectado, solo los intereses devengados (que serán penalizados con una comisión por cancelación anticipada).
  2. Seguridad: los depósitos están garantizados por la entidad financiera que los custodia, en primer lugar, y por el Fondo de Garantía de Depósitos, en caso de problemas del banco (en hasta 100.000 euros por entidad y titular). Es el único producto financiero que goza de esta doble seguridad. 
  3. Rentabilidad: factor a tener en cuenta siempre, pero no en primer lugar como muchos clientes hacen. La rentabilidad de los depósitos varía mucho, según sea la necesidad de captar capital de la banca en cada momento, de la situación económica en general y de la inflación en particular, además de la normativa que emana del Banco de España en materia de remuneración del pasivo. 

Para estar seguros de que contratamos una imposición a plazo fijo hay que leer con atención el contrato y ver que pone los siguientes datos:

  1. El Fondo de Garantía de Depósitos a la que está adherida la entidad financiera y que cubre el producto financiero en cuestión. Siempre cubre al menos 100.000 euros por cliente y banco.
  2. La denominación de depósitos a plazo fijo o Imposición a Plazo Fijo (IPF). Que se pueda o no cancelar antes del vencimiento y la comisión que se nos aplica, en su caso.
  3. La forma de cálculo de los intereses y el pago periódico (mensual, trimestral, etc) o al vencimiento (al vencimiento del depósito junto al capital).

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Economista experto en productos financieros

Perito economista especializado en productos financieros y divulgador de economía en medios de comunicación. Profesor asociado de Economia Financiera en la UIB | Socio en Futur Finances | Futur Legal | Futur Hipotecas

Autor del libro La Banca Culpable (Esfera de los Libros) y coautor del libro La Prevención del Soreendeudamiento Privado (Aranzadi)

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