En momentos de dificultades económicas y crisis financieras como el que vivimos en España, con la participación del resto de países de la Unión Europea, es normal que los ciudadanos se pregunten: ¿están seguros nuestros ahorros?

Como cualquier otra realidad que depende de las actuaciones de las personas, no hay respuestas categóricas; acostumbrarse a vivir con dudas razonables en lugar de falsas certezas no es fácil para nadie y menos para el ahorrador. Sin embargo toda respuesta económica tiene probabilidades de ocurrir o no. En el caso de la pregunta de si corren peligro nuestros ahorros, la respuesta es . Siempre hay riesgos asociados al dinero: de que la inflación erosione su valor, de que la inversión sea equivocada y perdamos dinero, riesgos asociados al emisor del producto y un largo etcétera. Sin riesgo no hay beneficio, ni dinero.

Seguridad del euro

Concretemos entonces la pregunta: ¿corre el ahorrador peligro de perder su dinero depositado en bancos y cajas españolas?

En este caso la respuesta, si bien relativa como hemos comentado, es un razonable no. Las entidades financieras españolas están muy afectadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria y una deficiente gestión de riesgo anterior, en muchos casos, ciertamente. Algunas cajas de ahorro, a julio de 2013, Bankia, Catalunya Banc y NovaGalicia han tenido que ser nacionalizadas, y podríamos asistir a nuevas situaciones problemáticas antes de que el problema empiece a resolverse. Sin embargo, el escenario de una quiebra bancaria en España es poco probable, por varias razones:

  1. Antes de una quiebra en la que los ahorros de los clientes corren peligro el Banco de España interviene la entidad e inyecta el dinero necesario para evitar problemas de liquidez inmediatos.
  2. En todo caso, el Fondo de Garantía de Depósitos protege hasta 100.000 euros por depositante y entidad, en cuentas y depósitos. Y si no existieran en ese momento fondos, el Estado los adelantaría.
  3. Si ni FGD ni Estado son capaces de evitar la quiebra de una entidad sin garantizar los depósitos, se acudiría a fondos europeos o incluso de instituciones a nivel mundial. Después de Lehman Brothers hay un consenso mundial para evitar que quiebre un banco de cierta entidad en cualquier lugar del mundo capitalista.
  4. Antes de una quiebra, lo que se ha instrumentado es una liquidación ordenada de entidades financieras,  siguiendo las instrucciones de la UE. Si a las alturas de la crisis en que nos encontramos no hemos asistido a liquidaciones, sino a ventas a otras entidades sanas (caso Unnim a BBVA, CAM y Banco Gallego a Sabadell o Banco de Valencia a CaixaBank).

Es bueno que el ciudadano empiece a preocuparse por estar bien informado de la situación financiera de su país, pero no asustado. El miedo a escenarios improbables no ayuda a tomar decisiones financieras adecuadas, sino todo lo contrario.

Veamos la comparativa de uno de los productos más seguros para el ahorrador tradicional, los depósitos a plazo fijo, para después analizar la seguridad de los principales productos financieros del mercado.

Depósitos a plazo fijo destacados

Comparativa de los mejores depósitos

Productos de ahorro según su seguridad

Sin duda en estos momentos se hace evidente la importancia de tener en cuenta las demás variables que afectan a la hora de contratar productos financieros, además de la rentabilidad: el riesgo y la liquidez. A mayor riesgo y menor liquidez, más rentable tiene que ser el producto para que nos resulte interesante.

Ahorros seguros

Veamos de menor a mayor riesgo la clasificación de los distintos vehículos de ahorro e inversión:

Bonos y letras del Tesoro

La deuda pública, a corto o largo plazo, sería el producto más seguro posible, garantizado de forma total y con garantía constitucional en España. Sólo una cataclismo económico pondría en peligro el cobro de esta inversión. Su punto débil es la liquidez, en el sentido de que si queremos recuperar la inversión antes del plazo pactado, tendremos que acudir a un mercado secundario y, según cotización del momento, podríamos perder capital.

Cuentas y depósitos

Las cuentas y depósitos a plazo fijo en bancos y cajas son un ahorro muy seguro (el Fondo de Garantía de Depósitos asegura 100.000 euros por titular) y con liquidez máxima. Las cuentas corrientes tienen liquidez inmediata y los depósitos en 24 horas y, además, nunca se perderá capital si se recupera antes del plazo del depósito.

En cuanto a la rentabilidad de las cuentas, las que ofrecen intereses se denominan cuentas remuneradas:

Cuentas remuneradas destacadas

Compara las cuentas más rentables

Fondos de inversión y de pensiones

Esta inversión queda fuera del balance del banco depositario, con lo que no se vería afectado por una eventual quiebra bancaria. En caso de concurso de acreedores de la entidad y posterior liquidación, los activos de los fondos quedarían al margen, siendo propiedad de los clientes partícipes.

Pagarés bancarios

Pese a sus similitudes con los depósitos, el pagaré es un producto de renta fija con características diferentes y mayor riesgo. La seguridad de los pagarés se basa en la solvencia de la entidad financiera que los emite; por otra parte, son menos líquidos que los depósitos, ya que si se quiere recuperar la inversión antes del vencimiento del pagaré, se tiene que vender a precio de mercado en el secundario, pudiendo perderse capital.

Acciones y otros productos de riesgo

El que compra acciones debe saber que se hace propietario de una parte pequeña de una empresa y, por tanto, es el último en cobrar si ésta quiebra. Se asume el máximo riesgo a cambio de una rentabilidad basada en la posible plusvalía y los dividendos que reparta la firma. No hay que invertir en este producto si no se conoce perfectamente la operativa bursátil.

Hay otros productos de riesgo que se han comercializado en sucursal que, por su complejidad y asesoramiento deficiente, han supuesto cuantiosas pérdidas y dolores de cabeza para los ahorradores. Entre ellas mencionar:

Las obligaciones o bonos, convertibles en acciones o no. Tienen el mismo riesgo que los pagarés (o mayos si son obligaciones subordinadas) y no hay que contratarlos si no dominamos sus características. Un caso famosos por sus implicaciones y cuantía de ahorradores afectados son los Valores Santander (bonos obligatoriamente convertibles en acciones).

En la parte más baja de la clasificación, siendo los productos más arriesgados que existen para el ahorrador normal, tenemos:

Las participaciones preferentes, que son perpetuas y además sólo se cobra antes que el accionista en caso de quiebra del banco (son los penúltimos en cobrar, en pocas palabras).

Las cuotas participativas de cajas de ahorro (sólo emitió la CAM), que son una especie de acción de caja sin derecho a voto. El peor de los peores, diríamos. Y las cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo actualmente valen 0.

Si algún consejo podemos dar al ahorrador es que nunca invierta su dinero en un producto que no entienda a la perfección. Que no se deje embaucar por rentabilidades muy atractivas: toda rentabilidad implica un riesgo que hay que saber valorar.

Economista experto en productos financieros

Perito economista especializado en productos financieros y divulgador de economía en medios de comunicación. Profesor asociado de Economia Financiera en la UIB | Socio en Futur Finances | Futur Legal | Futur Hipotecas

Autor del libro La Banca Culpable (Esfera de los Libros) y coautor del libro La Prevención del Soreendeudamiento Privado (Aranzadi)