Préstamos personales sin aval

Permiten conseguir financiación sin necesidad de presentar aval

Las entidades que ofrecen préstamos a sus clientes utilizan varios métodos para asegurarse de que el futuro titular tiene capacidad económica para devolver la cantidad recibida y, además, en algunos casos, se aseguran de recibirla mediante alguna condición como puede ser el aval. Presentar un aval es una condición que muchos no quieren o no pueden asumir por lo que iAhorro selecciona aquellos que no exigen este requisito.

Preguntas frecuentes sobre préstamos sin aval


Conseguir préstamos sin aval es sencillo siempre que el usuario se encuentre en una situación financiera solvente o que cuente con un contrato laboral fijo. El aval se exigirá cuando la persona que solicita un crédito presenta un coeficiente de riesgo muy elevado.

En caso de que necesites un aval bancario el banco puede requerir que reúnas una serie de condiciones de manera obligatoria.

El banco estudiará tu situación económica y tu capacidad financiera para sopesar si finalmente decide avalarte o no. Algunas entidades suelen exigir al cliente que entregue una cuantía económica equivalente al aval como garantía.  

Avalar conlleva una serie de riesgos como afrontar el pago de la deuda de la persona a la que se avala. El avalista responde de forma solidaria ante los impagos de la deuda con sus bienes presentes y futuros.

Para ser avalista se exigen unos requisitos:

 

  • Contar con unos ingresos estables: ya sea mediante una nómina o pensión, el avalista debe garantizar que es capaz de realizar el pago de las cuotas mensuales del préstamo.

 

  • El avalista no debe tener deudas sin pagar para que la entidad bancaria lo apruebe.

 

  • Nivel patrimonial suficiente: el avalista debe demostrar que sus bienes inmuebles están pagados. De esta forma ofrece una garantía adicional por la que podrá responder a la deuda con su propio patrimonio.

 

  • Mayoría de edad: El avalista debe ser mayor de 18 años.  

La primera medida es ponerse en contacto con la persona solicitante del préstamo para tratar de regularizar la situación. En caso de no llegar a un acuerdo, se pone en conocimiento de los hechos al avalista que ante el impago se hará cargo de la deuda.

Si el avalista tampoco puede pagar la deuda se procederá a embargar una parte de su nómina o los bienes que haya depositado como prenda.  

El avalista del préstamo se hará cargo de la deuda con sus bienes en caso de que el solicitante del crédito no pueda pagar la deuda. De esta manera, el avalista responde como si fuese el deudor.

En caso de haber tenido que hacer frente a deuda de la persona la que avaló, pasa a ser el acreedor del titular del préstamo, pudiendo tomar las medidas legales oportunas para cobrar el dinero que se le debe.

De cara a Hacienda, el dinero avalado podrá declararse como decremento patrimonial.

Hay que tener en cuenta que en caso de que una persona física avale a otra, tendrá más dificultades a la hora de contratar un préstamo o al solicitar una hipoteca.  

A la hora de pedir un préstamo, el aval es una garantía adicional para el banco. Otras alternativas que pueden existir al aval que pidan por un crédito o préstamos con garantía de un fondo de inversiones o aportar ahorros de otro tipo puede ser una alternativa.

¿Cómo conseguir préstamos sin aval?


Los préstamos sin aval suelen concederse a personas con solvencia económica o con un contrato laboral. El aval, formado tanto con bienes presentes como futuros, será necesario cuando la persona solicitante del crédito cuente con un coeficiente de riesgo elevado y las entidades crediticias y bancos duden de la capacidad de amortización del préstamo.

El aval es una garantía de pago adicional cuya finalidad es asegurar el cumplimiento de un deber económico a favor de la persona beneficiaria y que percibirá un bien o un recurso.

Normalmente, las entidades financieras suelen pedir este documento a la hora de conceder un préstamo que tiene un alto valor como, por ejemplo, un préstamo hipotecario. En estos casos el arrendador solicita al arrendatario un aval correspondiente a un número determinado de mensualidades, para asegurarse el pago de las mismas en caso de que el arrendatario no lo haga.

En caso de que no se cumplan los pagos establecidos de la deuda en los plazos acordados, se efectuará el aval.

Hay dos figuras implicadas a la hora de establecer un aval. Por un lado, hay que destacar la figura del avalador o avalista. Es la persona o institución que se compromete a hacer frente a la deuda en caso de que la persona beneficiaria no pueda afrontarlo.

Las cantidades de los préstamos personales sin aval suelen ser pequeñas, aunque depende de la entidad y de las características del solicitante, pudiendo llegar hasta los 60.000 euros. Para solicitarlos, normalmente, sólo se requiere presentar información referente a los ingresos obtenidos en el último, o últimos meses, y el documento de identidad.

Los tipos de interés de estos créditos sin aval suelen ser muy elevados debido al alto riesgo que entrañan para las entidades, sin embargo conservan su atractivo ya que es la solución para muchas personas que no pueden aportar un aval para conseguir financiación consiguiendo la respuesta sobre su concesión en poco tiempo.

Algunas entidades permiten la contratación de préstamos sin aval, siempre que se cumplan los requisitos y exigencias de éstas: entrega de la documentación pertinente por parte del solicitante del crédito.

Los tipos de avales que podemos encontrar se dividen según la obligación que se garantice:

 

  • Aval económico: garantizan el pago de una cantidad económica en un plazo de tiempo determinado.

 

  • Aval técnico: el banco garantiza el pago de la deuda adquirida por el cliente ya que confiere un concurso público o contrato.

Según quien los emita:

 

  • Aval personal: es emitido por una persona física o jurídica que se compromete al pago de la deuda en caso de que el deudor principal no pueda hacerlo.

 

  • Aval bancario: una entidad bancaria o financiera es quien se compromete a hacer frente al pago de la deuda.

Elegir el plazo de amortización y el dinero adecuado pasa por realizar un análisis previo que evite situaciones embarazosas y que pueden conllevar un aumento de los intereses, así como nuevas comisiones por retraso en las devoluciones.

No debemos olvidar que en caso de que no se pueda afrontar el pago de la deuda, los avalistas, ya sean familiares, amigos o conocidos, se harán cargo de ella. En este caso, estos pasan a ser los titulares del préstamo sin aval, que se reservarán la opción de tomar medidas legales contra la persona a la que han avalado.