Tarjetas de crédito vinculadas a la hipoteca

De los productos que menos descuenta

productos vinculados


Éste es un extracto de la Guía de compraventa de viviendas de iAhorro. Puedes descargarla completa y de forma gratuita aquí.

La obligación de contratación y uso de tarjeta de crédito es otra de las vinculaciones que reclaman muchas entidades financieras para bonificar el tipo de interés de nuestra hipoteca. En este caso también hay que tener sopesar los beneficios de la vinculación con los costes que genera:
Por el lado de los beneficios, a diferencia de la contratación de seguros y productos de inversión, suele ser de los productos que menos descuenta nuestra hipoteca, con porcentajes que suelen oscilar entre 0,10 y 0,20 puntos porcentuales.
Por el lado de los costes, pueden ser de muchos tipos:

  • Coste implícito de la propia tarjeta, es decir la comisión por emisión y renovación. Nos podemos encontrar con tres supuestos: el más beneficioso que podemos encontrarnos es que sea gratuita en su emisión y renovación, que lo sea solo en la emisión (primer año) pero luego tenga un coste importante, y por último que tenga un coste desde que la contratamos. No sólo hay que considerar la comisión de la tarjeta para el primer titular, también hay que tener muy en cuenta la posibilidad de contratar tarjeta para el resto de los titulares (generalmente cónyuge) y si tiene o no coste.



  • Coste explícito de financiación: si fraccionamos las compras tenemos que pagar un tipo de interés por ello. En un principio, puede parecer una elección, sujeto a las necesidades que tengamos, pero el problema en ocasiones es que financiar las operaciones es la única opción para algunas tarjetas. Las tarjetas revolving están especialmente diseñadas para las compras y establecen como forma de pago el abono de una cantidad fija o porcentaje sobre la deuda. Incluso, si esta cantidad máxima es superior a las compras realizadas, desde el momento que hemos comenzado a realizar el pago.

  • Compras mínimas: La mayoría de estas vinculaciones no se limitan a la contratación de la tarjeta, sino también que obligan a una compra mínima anual. Hay que analizar muy bien la misma, ya que unido a que si la tarjeta es revolving, se dispara el coste. Por ejemplo, nos obligan a comprar 6.000 euros anuales con un plástico de esta modalidad. Sólo con financiar las compras un solo mes, a un tipo del 1,5% mensual, estaríamos hablando de unos 75 euros anuales de intereses.


Si aumentamos el plazo de financiación, y su las tarjetas tienen coste de emisión y renovación, nos encontraríamos con un coste que muchas veces supera los beneficios obtenidos.
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