El pulso hipotecario ha arrancado 2026 con más fortaleza que el de las compraventas. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) conocidos este miércoles, entre enero y marzo se firmaron 131.554 hipotecas para adquirir una vivienda.
La cifra supone un 9,7% más que en el mismo periodo del año anterior y marca el mejor primer trimestre desde 2011, es decir, el registro más elevado en los últimos 15 años.
El aumento se apoyó en una mejora sostenida en enero, febrero y marzo frente a sus equivalentes de 2025. El último mes del trimestre cerró con 46.661 hipotecas, casi 4.000 más que un año antes y la segunda mejor marca para un marzo desde 2010.
El importe medio de los préstamos se situó en 174.132 euros, un 10,1% por encima de 2025. Este avance se interpreta como reflejo de viviendas más caras y, a la vez, de unos tipos que siguen siendo relativamente favorables.
En marzo, el tipo de interés medio de las hipotecas constituidas fue del 2,84%, 0,13 puntos porcentuales menos que un año antes (2,97%). En el arranque del año apenas se movió: del 2,86 de enero al 2,84 de marzo.
Las tablas del INE muestran que los datos de 2026 no encuentran un nivel similar hasta retroceder a 2010 y 2011. Aun así, las 46.661 hipotecas de marzo quedan 8.000 por debajo de las de 2010, aunque superan con holgura el resto de registros de este mes en los años posteriores. En enero y febrero ocurre algo parecido: en ambos casos solo se sitúan un escalón por debajo de 2011.
El contexto, sin embargo, no es comparable. Entonces, tras la burbuja inmobiliaria, la actividad venía de niveles elevados pero tendía a la baja; el mercado se fue contrayendo desde finales de 2007 y 2008 hasta tocar suelo en 2013-2014. La recuperación empezó en 2015 y el ciclo expansivo —acelerado tras el bache de la pandemia— continúa.
También han cambiado las reglas. Tras la Gran Recesión, se limitaron incentivos fiscales (como la supresión de la deducción por compra de primera vivienda desde 2013) y la banca elevó las exigencias para conceder préstamos, restringiendo importes según el valor de la vivienda y otros criterios. En términos generales, hoy obtener una hipoteca resulta más difícil que hace tres lustros.
En este escenario, el crecimiento se vincula menos a estímulos y más a la crisis de acceso a la vivienda, con una demanda todavía sólida y un alquiler cada vez más complicado, factores que sostienen la firma de hipotecas pese al encarecimiento.
A finales de abril, el Banco Central Europeo (BCE) acordó la séptima pausa consecutiva y mantuvo los tipos en el 2%, aunque endureció el tono sobre el futuro. Si finalmente decide subirlos para contener la inflación derivada de la guerra de Irán y la crisis energética tras el cierre del estrecho de Ormuz, el mercado podría recibir más presión en un momento de precios aún al alza.
Ese encarecimiento se aprecia también en el tamaño de los préstamos: la media de 174.132 euros de marzo son 852 euros más que en febrero y 4.663 más que en enero.
La subida fue amplia por el territorio, con solo cinco comunidades autónomas en descenso en el primer trimestre: País Vasco, Castilla y León, Canarias, La Rioja y Baleares (por orden de caída en términos absolutos).
Entre las regiones al alza, Comunidad de Madrid lideró el incremento en números absolutos, con 3.506 hipotecas más, seguida de Cataluña (2.618 más) y Andalucía (2.589 más).
En términos relativos, Castilla y León registró el mayor retroceso porcentual (-7,6%), por delante del País Vasco (-7,5%) y Canarias (-6,2%). En el lado contrario —sin contar el fuerte comportamiento de Ceuta y Melilla— destacaron Navarra (+35,9%), Madrid (+20,9%) y Castilla-La Mancha (+17,8%).

