A priori, no se puede hipotecar tan solo una parte de un inmueble, puesto que se trata de un proindiviso. Es decir, es un estatus jurídico en el cual, cuando pertenece a varios propietarios, ninguno de ellos tiene pleno dominio sobre el bien.
Una de las formas de conseguir hipotecar una casa cuando existe una copropiedad consiste en extinguir el condominio, adquiriendo la parte correspondiente al resto de propietarios.
No obstante, existe una solución. Si el bien es divisible y el resto de los propietarios están de acuerdo en formalizar la división mediante escritura pública, podrás realizar cualquier tipo de negocio jurídico con esa parte independiente.
Para que la parte de la casa esté independizada debe tener su propia partida registral y en este caso puedes hipotecar esta parte. Suele darse el caso cuando se trata de una vivienda que tiene dos pisos.
Sin embargo, si no se cumplen estas condiciones, no se puede hipotecar una parte de la casa. Por ejemplo, si pudieses hipotecar una parte de la vivienda, ¿cómo podría el banco ejecutar tan solo esa parte de la casa en caso necesario? No sería posible, la ejecución se tendría que hacer sobre la vivienda completa.
Un préstamo hipotecario tiene también sus riesgos tanto económico como legales. La hipoteca es una garantía real; si no se cumplen las cuotas, la entidad financiera tiene el derecho legal de iniciar un proceso de ejecución hipotecaria, lo que puede derivar en la pérdida de la vivienda.
Si el valor de tasación es inferior a lo esperado o si la cuota mensual supera el límite recomendado (generalmente el 30% de los ingresos netos), se entra en una espiral de riesgo donde cualquier gasto imprevisto puede hacer imposible el pago.
No considerar los gastos derivados de la propia operación (tasación, notaría, registro, gestoría, impuestos) o no entender bien las comisiones (apertura, amortización anticipada) puede encarecer la financiación significativamente.
Para poder conseguir un préstamo hipotecario de una vivienda se debe tener entre un 20 o 30% del total de la vivienda ahorrado. El 20% del valor de tasación/compra, más un 10% adicional para sufragar los gastos de la operación (impuestos, notaría, registro).
La entidad bancaria tendrá en cuenta que tu ratio de endeudamiento no supere el 30% de los ingresos netos de la unidad familiar y así poder asegurar la solvencia a largo plazo.
El banco también tiene en cuenta la estabilidad laboral de las personas que solicitan la hipoteca. Suelen tener en cuenta contratos indefinidos y una antigüedad de unos dos años.
También revisarán los registros de morosidad y ver si hay algún impago previo.

