El euríbor es uno de los términos más buscados por quienes tienen una hipoteca variable o están pensando en contratar una. No es casualidad: este índice marca el interés que se aplica a millones de préstamos en España y cualquier variación, por pequeña que sea, puede traducirse en decenas o incluso cientos de euros de diferencia al año.
Tras un periodo especialmente duro para los hipotecados, con fuertes subidas entre 2022 y 2023, 2024 ha sido un año clave para entender hacia dónde se dirige el euríbor. A lo largo de estos meses, el índice ha ido mostrando señales claras de cambio, pasando de la incertidumbre inicial a una tendencia bajista cada vez más consolidada.
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En este artículo repasamos cómo ha evolucionado el euríbor mes a mes durante 2024, qué previsiones se manejaban en cada momento y qué ha supuesto todo ello para las hipotecas.
Un inicio de año todavía marcado por tipos altos
Durante los primeros tres meses del año, el euríbor se mantuvo claramente elevado, reflejando la presión de los tipos de interés y la incertidumbre económica. Enero y febrero registraron cifras superiores al 3,6%, con una ligera subida en febrero que llevó el índice a su máximo trimestral en marzo, rozando el 3,7%.
En estos meses, la tendencia era todavía de estabilidad en la parte alta, con movimientos mensuales moderados que no alteraban significativamente las cuotas hipotecarias. Para los hipotecados con préstamos a tipo variable, esto se traducía en cuotas altas y revisiones poco favorables.
Primavera de 2024: primeras señales de estabilización
Entre abril y junio, el euríbor empezó a mostrar señales de desaceleración y estabilización. Abril registró un pequeño descenso tras el pico de marzo, mientras que mayo y junio consolidaron esta tendencia con movimientos moderados hacia abajo.
Durante esta fase, el índice comenzó a dar respiro a los hipotecados que revisaban su hipoteca, aunque todavía no se apreciaban reducciones significativas en las cuotas mensuales. La sensación general era que el euríbor estaba iniciando una transición hacia niveles más bajos.
Verano: el euríbor inicia una bajada más clara
A partir de julio y agosto, el euríbor inició un descenso más claro. Julio mostró un recorte notable respecto a junio, y agosto consolidó esta tendencia con una caída significativa. Esta bajada coincidió con un contexto económico más favorable y una política monetaria que comenzaba a suavizar la presión sobre los tipos de interés.
Este comportamiento despertó un mayor interés por las previsiones a largo plazo, ya que muchos expertos empezaron a comparar esta fase con otros momentos de transición del índice y a plantear escenarios para los próximos años, más allá de 2024.
Para los hipotecados, esta etapa empezó a traducirse en reducciones visibles en las cuotas, especialmente en aquellas revisiones que tenían lugar en el segundo semestre del año.
Otoño de 2024: el euríbor baja del 3%
En septiembre y octubre, el euríbor logró situarse por debajo del 3%, un hito psicológico importante que reflejaba una tendencia firme a la baja. Este descenso permitió que muchas hipotecas revisadas en esta época experimentaran ahorros mensuales más relevantes, consolidando la mejora en la carga financiera de los hogares.
Durante estos meses, el comportamiento del índice fue más estable, con movimientos descendentes continuos y un contexto económico que reforzaba la caída.
A partir de aquí, el foco informativo ya no estaba solo en el cierre de 2024, sino también en qué podía suceder en 2025, especialmente para quienes tenían revisiones hipotecarias previstas a medio plazo.
Final de año: un cierre que marca el rumbo futuro
El final de año, en noviembre y diciembre, cerró con el euríbor rondando el 2,4% - 2,5%, marcando los niveles más bajos de 2024. Este cierre representó un alivio real para los hipotecados que habían revisado su hipoteca en la segunda mitad del año y permitió que las cuotas fueran significativamente menores que a principios de año.
El comportamiento del índice al cierre de 2024 confirmaba así una tendencia bajista consolidada y ofrece un contexto más favorable para la planificación financiera de los hogares con hipotecas variables.
Además, este comportamiento sentó las bases para las previsiones que se manejan de cara a 2025, cuando se esperaba un euríbor más estable, siempre condicionado por la evolución económica y las decisiones del BCE.
Qué nos deja 2024 y cómo encaja en la evolución del euríbor
El año 2024 puede entenderse como un punto de inflexión dentro de la evolución histórica del euríbor:
- - Supone un contraste claro frente a los máximos de 2022 y 2023.
- - Se aleja del escenario de tipos ultrabajos de 2021.
- - Analizar 2024 en conjunto ayuda no solo a entender lo ocurrido este año, sino también a contextualizar el pasado reciente y anticipar las tendencias futuras del euríbor.
